Lenguaje que construye realidad

Fecha Publicación: 24/8/2015

Para quien cursa su vida desaprensivamente, bien puede ser que no haya reflexionado sobre la fuerza del lenguaje para crear realidades, cómo la forma como se dicen las cosas les cambia el sentido o la fuerza. Para muchos, la expresión: "la lengua es más peligrosa que la espada" no es otra cosa que una frase elegante y presuntuosa, propia de ociosos que no hacen sino hablar, o poner las ideas por escrito, para la gente que se auto describe como pragmática, sin apreciar los peligros de dejarse conducir, quiéranlo o no, por la sutil corriente de las palabras.

Cuando se trata de los inconvenientes y defectos del Transantiago, hay acaloradas acusaciones a los diseñadores de la política, a las empresas de transporte, pero en contraste un cauteloso manto de silencio cubre otro hecho indignantemente presente, a ojos vistas; la creciente y desvergonzada conducta de los propios usuarios que evaden el cobro del servicio en dimensiones casi colosales.

Los empresarios se han transformado la mayoría de las veces en una mala palabra, muchos dudan de autorreferirse en esos términos, porque es de mejor tono hablar de "emprendedores" para la magia de la palabra, que crea realidades, por muy similar que sean ambas actividades, las del empresario y las del emprendedor, este último tiene un inexplicable tinte angélico, del cual el primero parecer carecer.

En todas las actuales polémicas, no hay que perder de vista el modo que se elige para relatarlas, ya que hace mucha falta tomar decisiones basadas en la verdad y no en las intenciones. Los tiempos están propicios para usar a plena potencia la fuerza del lenguaje, habrá que escudarse en los indispensables filtros de la razón.


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