La educación y su calidad como requisito para el desarrollo

Fecha Publicación: 11/2/2016

Si alguien tenía alguna duda sobre el grado de interconexión internacional de la mutua dependencia, ha tenido la oportunidad reiterada de observar que es una realidad objetiva, que pudo haber sido negada cuando los acontecimientos se refieren a catástrofes sociales o sanitarias, pero no así cuando afecta al elusivo mundo de la economía. En ese ámbito no hay posibilidad alguna de ignorar las circunstancias, lo que pudo relegarse a un rincón confortable de la conciencia, como refugiados, o privación absoluta de Derechos Humanos en otras latitudes, no tiene esa posibilidad cuando hay convulsiones en el abstracto mundo del dinero.

En la situación inestable de una balanza de equilibrio precario, la economía recibe embates de sitios insospechados, con cambios de escenario no siempre vistos venir, pequeños signos que de pronto son toda la diferencia en terminar los balances con rojo o azul. En el mundo interconectado nadie puede decir que está en terreno seguro al estar, al mismo que interconectado, interdependiente. 

El primer mundo se preocupa de sus propias cifras, de los caídos en la contienda económica; la inflación, la cifra de desempleo, la distribución de la riqueza, entre otros indicadores. Por eso el interés por la salud económica de Latinoamérica, no precisamente por motivos filantrópicos, pero, aún así, los análisis que se emprenden pueden ser útiles al momento de plantear las iniciativas de la Región para salir con más vigor de la línea de parálisis o de deterioro.

El tema está listo para retomarse tan pronto se terminen las vacaciones escolares, la educación de los chilenos, con todo el énfasis debido a la magnitud del impacto de las reformas que se han planteado, desde el principio debe considerarse saludable que sea de ese modo, no es concebible hacer marchar una reforma sin haber calibrado hasta el máximo la magnitud de sus consecuencias.

Hace poco más de un año, ante el crecimiento lento, o de desaceleración económica, la Ocde hace un acápite especial en su informe "Perspectivas económicas de América Latina", para lo que se espera de la educación ante este escenario, con subtítulo que no requiere de mayor explicación "Educación, competencias e innovación para el desarrollo".

Se espera, según estos expertos, que el ritmo de expansión económica de América Latina sea el más modesto de los últimos cinco años, en parte debido a variables exógenas, más la existencia de factores políticos y sociales de cada territorio y sus particularidades.

El tópico absorbente de la Reforma Educacional ha sido su financiamiento, ha logrado distraer de otros objetivos igual de urgentes, como la calidad y los propósitos, se supone una calidad mejor que la que existe, pero al mismo tiempo una educación adecuada a las demandas de los tiempos, que califique para la adaptación a situaciones cambiantes, que estimule la creatividad, que contribuya al desarrollo de la nación.

Es necesario un cambio de mentalidad, de una mejor autoestima de los actores para conformar su propio destino, sea individual o colectivo, nacional y regional. En particular, la Región, con su potencial académico excepcional, puede abrir caminos de desarrollo en direcciones diferentes y promisorias, aptas para una generación de recambio, sensible a las condiciones mejorables de la realidad presente.


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