Las interrogantes que necesitan respuesta tras el receso estival

Fecha Publicación: 10/2/2016

Ha de estar instalado el hecho que en el verano Chile reposa, es entendible que en tiempos coloniales o los primeros decenios de la Independencia se abandonaba la capital en busca de climas más amables, ingresando a una suerte de moratoria. Remantes muy visibles, sin mayores cambios, en la actualidad. Se ingresa a un nuevo periodo de inactividad en febrero, y lo que sea estará pendiente hasta marzo. Los titulares de los cargos están siendo reemplazados por otros nombres con una "s" entre paréntesis.

Puede ser saludable que esto ocurra, puede significar que al regreso haya energía para un nuevo impulso, cambios que sugerirían nuevos ritmos y enfoques, además de algunos muy esperados cambios de actitud. Al examinar esta lista de hechos esperados, se genera una duda en lo relativo a verlos cumplidos y considerar que dadas las circunstancias reales sea mucho esperar.

Muy posiblemente no cambien significativamente las imágenes de los grandes actores del acontecer nacional aparecen en todos los medios, aunque posiblemente se renueve la polémica entre el giro del Gobierno hacia la mayor mesura, o más audazmente aún, hacia el centro político. Y el regreso al fundamentalismo programático, mostrando las líneas del programa original del Gobierno como el libro rojo de Mao.

Aunque la líneas no están tan ordenadas como sería deseable, las marcas del poder empiezan a manifestarse. Las primeras contra argumentaciones, el lenguaje algo más cuidado, pero evidentemente de muy limitada contención, al borde de reiniciar las ya cansadoras hostilidades, las frases agudas, de efecto mediático, pero de enorme daño potencial para los diálogos constructivos. Una lucha inconducente de ingenios para encontrar defectos sin una proyección constructiva de las iniciativas por el bien del país.

Simultáneamente, es posible plantearse si esa situación se reproduce en la esfera regional, asunto de difícil despacho dado el sorprendente mutismo de quienes han hecho de la declamación y retórica la profesión de sus vidas y la base de carreras considerablemente prósperas. Hay muchas interrogantes pendientes para los parlamentarios regionales, que han dejado de manifestarse ante asuntos altamente críticos para la Región, dejando aparte los problemas de coyuntura, inevitables para la clientela política o eventuales generadores de apoyo. 

Es notorio el abandono de los esfuerzos para definir de una vez por todas las atribuciones de los Consejos y consejeros regionales, la falta de pronunciamiento enfático y convencido- que podría ser casi militante desde el punto de vista regional- sobre la elección de un intendente empoderado, no otro más en la balanza del poder que deje las cosas para la decisión central, como siempre. Actitud preocupante, porque deja lugar a la duda sobre la ubicación de sus intereses, si en la autonomía regional bien entendida, o la protección de sus bases electorales.

Ya viene marzo, es de esperar que los mensajes vayan en la dirección del crecimiento regional y a la solución de los problemas pendientes, más que la lista presunta de nuevos candidatos a servidores públicos de los partidos, con intereses por descubrir.


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