Elecciones, el mejor canal para que la ciudadanía se exprese

Fecha Publicación: 8/2/2016

Hay dos problemas con la aseveración que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra. El primero es que hay otros representantes de la zoología que exhiben esa falta de atención, y el otro, la evidencia repetida que el hombre es capaz de tropezar con la misma piedra todas las veces que sea posible.

Hay países en los cuales los ciudadanos se han cansado de tropezar, los más inmaduros muestran una desconcertante inconsistencia y después de protestas amargas terminan con quedarse, en correctos actos democráticos, con los mismos ejemplares que parecían haber sido los responsables de los desaguisados, mediante el simple proceso de reelegirlos.

Sin embargo, en otras latitudes los ciudadanos de mejor cultura política no parecen estar dispuestos a encontrarse con las mismas piedras, han compartido manifestaciones universales en casos semejantes. En España, las movilizaciones como consecuencia del desencanto con el sistema político partidario español, evidenciados en el duopolio del Psoe y del Partido Popular, dieron origen a un nuevo partido político "Podemos", movimiento de izquierda que canalizó las expresiones de malestar social, el cual, con otras agrupaciones de semejante naturaleza, ha terminado por romper los equilibrios trabajosamente logrados por la aglomeración gobernante y están en consecuencia en un delicado y obligatoriamente transable escenario de concesiones mutuas. 

En Chile, los estudiantes han expresado su malestar, como los profesores, los trabajadores del registro civil, los trabajadores de la cultura, pero la gran mayoría de la sociedad no se ha movilizado ni por sus particulares necesidades, ni por cuestionar los niveles de abusos del retail, de las Isapres, de las AFP, ni de los empresarios con su financiamiento oscuro de la clase política.

Es muy posible que no se trate de desinterés por la gestión pública, que sea una expresión más del chileno quitado de bulla que prefiere el uso más anónimo de las redes sociales, en las cuales puede volcar su malestar, a través del humor, la crítica, la ironía, el insulto, la grosería, una forma más propia de la catarsis individual, escondiendo la mano. Sin embargo, no se logra impactar a los mencionados, quienes hacen uso de su proverbial impermeabilidad. En efecto, ni los políticos, ni los empresarios se dan por enterados de estos mensajes, no perciben peligro alguno mientras no tengan evidencia palpable de pérdidas materiales, ya que las otras pérdidas, como honorabilidad, prestigio, credibilidad, no parecen tener consecuencias, pueden ser olvidadas o distraídas.

Por tanto, el momento de materializar el inconformismo de los chilenos, más allá de redes sociales anónimas y sin suficiente virulencia, son las elecciones. La proximidad de las municipales es una oportunidad para canalizar a los indignados, que si bien no tienen un partido político que los interprete, sí tienen una fuerza de temer.

La fuerza es la de los sufragios, mientras más masivo mejor, el cambio surgirá si se logra que un número representativo y cuantioso de ciudadanos no reelija a quienes han faltado a las responsabilidades de sus cargos y ponga en su lugar a otros, puede que no tan cobijados en las tiendas partidistas, pero si involucrados en la tarea con las comunidades y con vocación auténtica de servicio público.


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