Reflexiones de café

Fecha Publicación: 31/1/2016

El concepto de café como establecimiento o cafetería nació en Medio Oriente. En Persia hacia el siglo XVI existían los qahveh-khaneh, locales donde los hombres se reunían para beber café, fumar, escuchar música, jugar, leer y conversar. De ahí los cafés pasaron a Arabia y luego a Turquía. En 1554 se abrió el primero de estos locales en Constantinopla, y Europa estaba a sólo un paso: en 1615 llegaron a Venecia, 1640 a Viena, 1644 a Marsella y París.

Si bien los cafés se instalaron en todas las grandes ciudades europeas, no cabe duda de que París se transformó en una suerte de capital mundial. Los bistrots sirvieron de centro de reunión y de intercambio de ideas para los intelectuales que contribuirían a una nueva percepción del mundo basada en la razón. Allí se fueron incubando las ideas que desembocarían en la Revolución Francesa y que pondrían fin al Antiguo Régimen. Todo el mundo tenía derecho a voz en los cafés, pues, como decía Balzac, ellos eran "el parlamento del pueblo". Sentados frente a tres tazas en el café Procope de París, un grupo de insurgentes concibió el primer boceto de la Constitución de EE.UU en 1758.

Imposible evocar la ciudad luz sin pensar en sus locales fusionándose con las calles y pasajes... las mismas mesas donde Hemingway escribía frenéticamente sus novelas -cuando no era interrumpido por Gertrude Stein o Pablo Picasso-, donde fumaban un cigarro tras otro Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir...

Sin atrevernos a comparar y guardando las abismales proporciones, no hay duda de que uno de los sectores urbanos más interesantes de nuestro Concepción es el eje Plaza Perú-Tribunales. Parte del encanto del sector lo han aportado los cafés, pequeños restaurantes y locales gastronómicos que se han instalado en los últimos años en la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, y que han contribuido a devolverle vitalidad a este sector nacido de la planificación urbana post terremoto de 1939.

PIGMALIÓN
 


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