Habrá que acudir a la energía del sol

Fecha Publicación: 27/1/2016

Uno de los talones de Aquiles de la productividad en el país y, por añadidura, una debilidad al momento de competir por costos, es el precio de la energía, la que mueve motores y máquinas, la que pone en marcha las líneas productivas, como condición sine qua non. Es un hecho conocido que nuestro país tiene ese crítico factor en contra, la energía es cara y, peor aún, tiene competidores inconfortablemente cercanos, que disponen de ella a un precio harto más reducido.

Chile ha tenido esta realidad instalada por décadas, una permanente crisis en la disponibilidad de las energías primarias que utiliza en su desarrollo. Todos los factores negativos han sido también reiteradamente expuestos; la profunda dependencia de un petróleo que es ajeno y cuyo mercado escapa a las posibilidades de intervenir o modificar, la inconfortable situación de estar poco menos que en las manos del destino, el cual se rige por leyes que operan de modo aleatorio.

Tampoco hay demasiadas opciones, un carbón mineral que se debe importar en un 60% y un gas natural que tiene implicancias en cuanto a estabilidad de precios o disponibilidad, ya que intervienen factores parásitos como políticas de Estado o situaciones de coyuntura. Tenemos energía hidráulica transformada en electricidad que alcanza al 8% nacional y leña con un 16 % del consumo total nacional de energías.

En rápida síntesis, Chile es dependiente energéticamente; 68,4% de los insumos energéticos primarios básicos son importados, 33,4% son insumos nacionales. Se ha descrito esta situación como determinante que el país sea inseguro energéticamente, geopolíticamente inestable, y económicamente frágil. En aún menos palabras, un país con un desarrollo insustentable.

Es necesario crecer en el transversal reconocimiento de la existencia de energías alternativas, propias y limpias para Chile, la enorme riqueza energética propia que tiene el país, aunque posiblemente, en alguna parte se haya expuesto situaciones de oportunidad en aspectos tales como Geotermia, Energía Solar, Eólica, Mini y micro hidráulica, Biomasa, y Oceánica.

En esta época se hace más evidente en nuestra región la posibilidad del uso directo de la energía solar. Esa que es claramente presente en el norte, la radiación que cotidianamente incide en el planeta y que es un recurso que resulta progresivamente más difícil ignorar, hasta la fecha resulta ser como un anexo, un uso un tanto exótico de energía alternativa.

La constante solar usual indica que sobre un metro cuadrado fuera de la atmósfera, en una superficie perpendicular a los rayos solares, incide una potencia media de 1353 watts. La atmósfera, el agua, las partículas, dispersan la radiación que llega en el suelo, pero es posible encontrar muchos lugares y momentos en Chile donde la radiación en el suelo llega a los 1000 watts por metro cuadrado, así una hora habrá caído un kilowatt/hora o la misma energía necesaria para encender 10 ampolletas de 100 watts durante una hora, lo que permite hacer un rápido cálculo a nivel familiar del valor de esa fuente y multiplicar ese ahorro por las casas del sector, dejando para las grandes calculadoras el significado para la caja del país entero.

Se habla de oportunidades, se espera que alguna vez se actúe con premura ante un problema urgente, fijar plazos y abandonar la práctica del lento discurrir para un futuro por determinar.


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