Divide e impera: la otra cara de Ñuble Región

Fecha Publicación: 22/8/2015

¿Seguimos fragmentando los regiones, o nos agrupamos para afrontar el centralismo?

Después de una larga espera, de incontables trabajos y emprendimientos, con el apoyo de vastos sectores de la población se ha cumplido el sueño de muchos, la creación de la Región de Ñuble, con nombre por resolver.

En un gesto simbólico, con la firma de este proyecto, la Presidenta Bachelet cumplió lo comprometido en su anterior visita a Chillán, cuando el 20 de agosto de 2014 informó la creación de la nueva región, una promesa que se concreta al momento de participar la Primera Mandataria en la conmemoración del natalicio de Bernardo O’Higgins, en su visita a Chillán.

Se creará, una vez terminados los procesos parlamentarios y administrativos que correspondan, la nueva decimosexta región con tres provincias: Del Valle Itata, del Diguillín y de Punilla, las cuales representan alrededor del 22% de los habitantes de la VIII del Bío Bío con poco más de 440 mil. En total serán 21 comunas en una superficie de más de 13 mil kilómetros cuadrados.

Es una victoria que tiene, sin embargo, elementos pírricos, ya que representa una peligrosa división de fuerzas en una región con pretenciones se hacen oír, y que ahora pierde fuerza y capacidad de negociación. La incapacidad de asegurar la equidad empujó a la división, pero de paso una pérdida de influencia en contraposición a la Metrópolis, que en definitiva hoy aplaude una descentralización que nos hace más débiles a las Regiones, y que hace, por ende, más incontrarrestable la fuerza de Santiago. El principio romano de "divide et impera" se vuelve a verificar, en la práctica.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF