El tiempo de las dudas razonables

Fecha Publicación: 24/1/2016

Eran tiempos similares a los que ahora transcurren, un hecho un tanto intranquilizador para quienes vivieron esos tiempos, aquellos de los cambios, no solo por los cambios que en sí mismos intranquilizan a cualquiera, no importa cuán nimios, sino los grandes cambios en tiempos muy breves.

En el balance hay lecturas diferentes según el bando en el cual se ubicaron los chilenos, posiblemente hubo entonces mayores dosis de inocencia, no se había crecido en escepticismo, los cambios de ahora han tenido otros escenarios, para los que se quedaron con los cuentos del pasado, ha sido necesario descubrir que no es el mismo Chile, que los cambios, necesarios, justos, esperados, que los sueños compartidos de mayor equidad y justicia, pasan por el escrutinio de las personas, ya no tan mansas, que insisten sabiamente en estar seguras si los cambios son para bien, si los modos son los adecuados para conseguir los fines propuestos. Por tanto hay menos rebeldía que resistencia.

Es muy posible que, más que resistencia, sea la necesidad de saber más de qué se trata, comprender, estar seguros, confiar, cuando hay tantos signos en contrario. Al final habrá que concordar que el cambio no termina en algún punto, que nadie tiene clavada la rueda de la fortuna, que por eso mismo los cambios que se quedan son los que la mayoría auténtica quiere, no solo aquellos impuestos por quienes creen representarla.

Qué bueno que se acerca febrero, el mes cuando el país entra en estado de coma político, el músculo duerme, la pasión descansa. Nueva oportunidad de retomar las iniciativas y restaurar la voluntad de seguir luchando por una patria mejor.


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