Oportunidades en tiempos de vacas flacas

Fecha Publicación: 22/1/2016

Una de las pocas virtudes de los tiempos de vacas flacas es que salvo extrema pobreza de 

recursos para la debida apreciación de la realidad, son rápida y contundentemente visibles, no para algunos, sino para todos, aunque con los adivinables matices, la segunda es que obliga, aún a los más recalcitrantes, a pisar el suelo, les guste o no.

La delicada situación de la economía, descrita a veces como escenario de tormenta perfecta en varios países del orbe, afecta a Chile, se introduce y reitera un término inusual, la emergencia económica, que da a entender que las cosas no podrán ser llevadas a cabo como originalmente se pensó. 

La maquinaria pesada de la refundación tiene que aceptar que es imperativo el uso cuidadoso de los recursos, que es necesario evaluar cuidadosamente el entorno y hace altamente recomendable andar con pie de plomo al momento de prometer para un futuro, que si bien no es del todo amenazante, es por lo menos incierto. Aun para los políticos más enfervorizados es notorio que las variables en juego han cambiado y no precisamente para bien. Lo que en algunos casos no consigue el razonamiento, lo logra la evidencia y deja a los más radicales en compás de espera, en situación de repliegue estratégico. 

El ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, aseguró que este año será complejo para el Fisco, por mucho que la economía chilena haya tratado de diversificarse, aún el cobre sigue siendo la viga maestra de la economía, no absolutamente, pero no puede fallar sin consecuencias serias, en términos concretos, el ministro declara que los ingresos generados por el cobre serán cercanos a cero, lo cual obliga a un gran esfuerzo, en sus conclusiones: "tenemos que acostumbrarnos, adaptarnos, buscar maneras de vivir mejor con precios del cobre que van a ser más bajos".

Se espera que la economía de Chile, descrita como básicamente sana, permita enfrentar este complejo escenario; se ha explicado que hay capacidad de maniobra, espacio para ajustes sin sacrificar las iniciativas más prioritarias, como la agenda de Educación, que también deberá esperar gradualmente su instalación definitiva. 

Otro aspecto potencialmente positivo es que obligadamente hay que buscar salidas, diferentes a sentarse a esperar que las cosas cambien, sería deseable que así fuera, pero mientras tanto hay que examinar cuidadosamente las opciones. En una entrevista a Pulso, Alejandro Micco, Subsecretario de Hacienda, acota con realismo una de esas posibilidades: "el tipo de cambio que está dando la señal de que la economía debe moverse del norte minero al centro y al sur, a áreas de más exportaciones no cobre, hay que seguir favoreciendo este traspaso y seguir pensando que el crecimiento de mediano plazo no va a estar por lado del cobre".

En tiempos de vacas flacas aumenta la percepción de las malas prácticas, justamente porque es absolutamente necesaria la honestidad tanto como la prudencia y la austeridad y, del mismo modo, aumenta la sensibilidad a contemplar nuevas salidas. Se hace notorio que no todo está en las minas de cobre, hay más país que eso, están las otras líneas de producción potenciales en las regiones, olvidadas por el menor esfuerzo relativo de sacar minerales y venderlos lo mejor posible, mientras haya quien los compre y mientras quede.

El tiempo de vacas flacas es un período de revisión, una crisis, que como se ha reiterado, tiene tanto de amenaza como de oportunidades.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF