La imprescindible confianza lúcida

Fecha Publicación: 22/1/2016

El filósofo José Andrés Murillo es autor de un libro que acuña un concepto, el de la "confianza lúcida". En medio del debate sobre las malas prácticas descubiertas y por descubrir, ante un estado de cosas que no parece terminar de aclararse, un ambiente con tal grado de turbidez que hace imposible para el ciudadano medio ver hasta dónde llega este plano inclinado hacia abajo.

Es obvio que el ciudadano es uno de los factores involucrados en establecer una plataforma de confianza, si ese factor es desatendido, no habrá ley o normativa que baste, letra muerta si no es valorada como efectiva. Justamente porque parte de la pérdida de la fe se debe a la reiterada observación que las leyes son inoperantes si no hay voluntad política para hacerlas valer.

Los términos empleados por Murillo son terminantes; "la confianza ciega ya no corre. Estamos en tiempos de crisis. La pérdida de confianza está generalizada, va desde lo privado a lo público". Se ha nutrido de las pérdidas en credibilidad y respeto a las figuras políticas, muchas de las cuales tienen pecados dentro del clóset, organismos financieros con patente de corso, héroes deportivos con vergonzantes flaquezas, hasta algunos líderes espirituales.

No es posible vivir así, una suerte de civilizada selva, con la ley del más fuerte apenas disimulada, es imprescindible volver a establecer reglas de confianza sobre la base de la discusión lúcida, a todos los niveles, ante los ojos de una ciudadanía empoderada y escéptica. La política y muchos negocios se hacen detrás de la cortina, ha llegado el momento de descorrerla, puede que no toda inmediatamente, pero al menos de a poco y temprano.


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