Generoso aporte a las malas costumbres

Fecha Publicación: 16/1/2016

Durante el reinado de Trajano, emperador romano particularmente hacendoso, escribe Décimo Junio Juvenal, un poeta cáustico, sus Sátiras son una fuente vital para el estudio de la antigua Roma desde un vasto número de perspectivas, su forma de expresión cómica, hiperbólica, no deja, sin embargo, lugar a confusiones en el valor de su testimonio, la descripción, bastante amarga, de una profunda desilusión relativa al estado de la moral y las costumbres, o valores si se quiere, predominantes en el alto imperio.

A primera vista, las Sátiras pueden leerse como una crítica brutal de Roma, sus descripciones resultan ser un excelente antídoto contra el exceso de optimismo, pero, al mismo tiempo, por lo elegante de su construcción, un bienvenido respiro desde el pasado remoto, frente a las actuales críticas sociales del humorista de turno, que suele carecer de capacidad para ver la viga en el ojo propio, haciendo uso y abuso de lenguaje grosero, de rápida apelación a la así llamada picardía nacional. 

Los dichos de Juvenal destilan amargura por un pasado perdido, "antes- lamenta- nos protegíamos mutuamente con las mismas torres, nos asegurábamos con puertas de una sola llave… pero ahora es mayor la concordia entre las serpientes". De igual modo en individuos aduladores a la sombra de los poderosos: "dichoso aquel- anota con ironía y desprecio- que siempre, durante todo el día y toda la noche, puede componer su expresión según el rostro ajeno". Advierte: "nadie se hizo perverso súbitamente". Su conclusión resulta bastante definitiva: "nada peor habrá que la posteridad añada a nuestras costumbres".

Estaría feliz de saber que estaba equivocado. Hemos podido añadir bastante.



PROCOPIO
 


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