Trenes, el pasado poderosamente vigente

Fecha Publicación: 15/1/2016

La ciudad de Concepción merece a veces el apelativo de la ciudad de los sueños postergados. En algún momento de la historia se vio relegada a la condición de ramal, fuera de las vías que recorren el valle central, pasada de largo. Desde ese momento en adelante, hace ya más de un siglo, ha quedado ante un escenario de dura lucha para conseguir las grandes marcas de su desarrollo. Basta con recordar el recelo de los políticos de la capital a la propuesta de crear la Universidad de Concepción, a inicios del año 1900, tanto trámite, que los fundadores decidieron partir antes que les fuera concedido el permiso, un acto de soberana audacia de muy escasos precedentes.

Cada iniciativa es objeto de dura lucha, sólo aquellas más agresivas, más reiterativas o inevitablemente urgentes, han logrado llegar a buen puerto con cierta premura, las demás se arrastran por décadas. Tenemos en este mismo momento un visible inventario de promesas por cumplir que no irán a parte alguna si no se insiste con porfiada tenacidad.

A mediados del año 2014, se hace una declaración de proyección histórica, un auténtico proyecto de Estado que trataría de corregir el crimen de lesa patria que se cometió al exterminar los ferrocarriles, el presidente de EFE, Jorge Inostroza, expresa que la idea de la entidad sería iniciar la construcción de vías para acercar a las personas de distintas capitales regionales con sus respectivas comunas aledañas. "Hay una demanda clara que requiere transporte ferroviario y lo más probable es que salga positivo, en términos de cifras, y desde el Estado tengamos que intervenir e invertir en ese proyecto".

En eso quedamos, al primer análisis se destaca la implementación del tramo Santiago-Concepción, para el traslado de carga y pasajeros, con una entrada a la Región del Bío Bío por el sector norte. "Si las cifras dan, en términos de inversión y de demanda, de carga y pasajeros, este proyecto lo vamos a desarrollar en los próximos años", señaló Inostroza. A mayor abundamiento, de ser viable, se ejecutaría en un plazo máximo de cinco años, pues estaba previsto que a fines de 2014 los estudios estuvieran terminados.

A partir de allí, tras las usuales manifestaciones de regocijo y congratulación de algunas autoridades locales y de políticos para la fotografía protocolar, ha caído sobre este asunto un largo período de silencio, para sorpresa de los ciudadanos que aún guardan confianza en sus representantes, ni uno de ellos insistió consistentemente sobre la materia, han guardado silencio, ocupados en sus cotidiana práctica de equilibrio inestable, de asuntos de coyuntura noticiosa, incluyendo comentarios sobre política internacional, en pro o en contra.

La proyección de este proyecto, conectar directamente a Concepción con la línea del centro, es una oportunidad para todos los emprendimientos, para el turismo, para el comercio, para las exportaciones. Libera carreteras sobrecargadas, disminuye la contaminación ambiental. Es una verdad que viven en este mismo momento las grandes capitales de Europa, protegiendo sus trenes y planificando nuevos recorridos de alta velocidad, con costos inmediatos enormes, pero con visión de futuro.

A ese tendido se agregarían ramales locales, en diversos puntos estratégicos, devolviendo a la vida pueblos que han sido sometidos por décadas a un virtual bloqueo. Ante la nueva amenaza de silencio, hay que levantar la voz.


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