No es cuestión de raza

Fecha Publicación: 15/1/2016

Cuando en este país las cosas no marchan bien por motivos atribuibles a falencias inherentes a los pobladores, a las personas, a la gente, al pueblo, a los ciudadanos, dependiendo de las intenciones y la procedencia del crítico de turno, entonces se dice que las cosas no funcionaron por la razón esencial de la etnia, es la raza, como se despacha someramente, dando a entender la mala raza. 

Se da a entender que otro gallo nos cantaría si hubiéramos sido descubiertos, colonizados, conquistados y exterminados, por otra raza de mejor pelaje, con otros y mejores atributos.

Para mirar más de cerca de qué estamos construidos los chilenos, si es que hay alguno, ya que se realizan esfuerzos muy grandes por encontrar argumentos que nos separen de esa sospechosa condición, basta con mirar los testimonios dejados por los árabes en la península hispánica, recordar largos episodios en los cuales vivieron en creativa armonía con hispanos y judíos, cada cual en los suyo y de paso, pensar en otras culturas que encontraron a ese territorio como digno de lucha y esfuerzo, además de primeras migraciones de peludos y gruñones neandertalenses, cartagineses y romanos. Ya de sólo mirar ese colorido paisaje genético, se empieza a dudar de purezas raciales, un descriptor más que dudoso, tonto, si se trata de decir puro en el sentido de haber de una sola cosa, sin mezcla alguna con otra.

Una pequeña muestra de ese mundo se subió al barco con Cristóbal, había de todo, con diversos potenciales, los esforzados y los de crónica fatiga, a cada quien le fue como correspondía, más que de raza se trataba de ponerse honradamente a trabajar, como siempre.


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF