¿Regalar pescados o enseñar a pescar?

Fecha Publicación: 20/8/2015

Hay de las formas más diversas de expresión para referirse, en el fondo, a las mismas cosas, de tiempos remotos, o puede ser que sea de tiempos más recientes, viene la advertencia que "a lo bueno la gente se acostumbra pronto", para dar a entender que cuando las cosas son demasiado fáciles, es cada vez más difícil aceptar esfuerzos mayores, con el hábito formado del menor esfuerzo. 

Seguramente de más larga data es el proverbio chino "regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida". 

Una idea que a primera vista parece por entero razonable, sin embargo, puede que pierda todo su poder y significado cuando las personas, las sociedades o grupos, da lo mismo, se acostumbran a vivir de los pescados regalados, o conseguirlos con un mínimo sacrificio; pueden ser pescados, pero más bien es dinero en metálico, o granjerías varias, servicios subvencionados más allá de lo razonable o sin adecuada causa.

Con esquemas así, una manera muy fácil de conseguir aclamación de multitudes, se desarrolla una cultura desvergonzada y de cada vez más exigente dependencia; se pierde la dignidad y los actos filantrópicos se transforman en obligaciones. 

El gobierno británico anunció esta semana que retirará la ayuda social a los jóvenes de entre 18 y 21 años que rechacen cursos de formación laboral, 783.000 jóvenes desempleados de los cuales muchos no tenían la menor intención de salir de esa cómoda posición. Acostumbrados al pescado regalado, indignados a la hora de salir a pescar. Mutatis mutandis, no es un pensamiento desechable ante la actual situación de profesionales en el arte de estirar la mano.


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