El imperdonable secuestro de los humedales

Fecha Publicación: 14/1/2016

Pasa el tiempo inexorablemente y con él los temas que en su momento encendieron la opinión de la ciudadanía, se apagan las emociones, palidece el asombro o la rabia, se desvanece la ilusión. Todos fenómenos muy sabidos y por lo mismo altamente operacionales en el mundo de la política, muy consciente que la caída de las hojas del calendario no deja rastros de viejas promesas. Siempre y cuando desaparezcan quienes insisten en recordar.

Justamente, recordar es urgentemente necesario cuando por omisión o desidia, tanto como por ambición e indiferencia, se puede llegar a amenazar el futuro de nuestros hijos, robándoles la herencia de una patria acogedora y sana. En ese ámbito es perfectamente ejemplificador la situación de los amenazados humedales de la ciudad.

En una publicación de hace poco más de cinco años, en la Revista de Geografía Norte, se presentaban los resultados de una investigación que evaluaba la condición de esos sectores del territorio periférico urbano. El título del artículo era explicativo "Efectos del crecimiento urbano del Área Metropolitana de Concepción sobre los humedales de Rocuant-Andalién, Los Batros y Lenga".

Característicamente, otro estudio sustantivo que se ve relegado a los estantes del olvido, en vez de haber sido acogido y puesto en vigencia por quienes se supone están allí para preocuparse por estos asuntos, haciendo caso omiso. La primera propuesta ya era digna de estimular la preocupación; el área metropolitana de Concepción ha crecido sustituyendo sistemáticamente superficies rurales, naturales y seminaturales -entre ellas los humedales-, por instalaciones de urbanización, expansión de las empresas inmobiliarias, permitida por legislación insuficiente, o pasada mañosamente por el costado.

Mediante análisis y procesamiento digital de imágenes de satélite se evaluaron algunas características ambientales seleccionadas de los humedales. Se puede observar que una primera consecuencia del proceso de urbanización ha sido la reducción cercana al 40% de la superficie que poseían el año 1975, sus superficies perdidas fueron sustituidas por usos urbanos, proceso que ocurrió en el período 1990-2001, mediante urbanizaciones de alta y baja densidad, predios industriales, áreas verdes y sitios eriazos. 

Pareciera innecesario insistir sobre la importancia, en términos ecológicos, de los humedales, los cuales se sitúan entre los ecosistemas biológicamente más productivos, importantes fuentes de diversidad biológica, al ser reservorios de agua, y por lo tanto vitales para las especies. Además, son responsables de una alta cantidad de productividad primaria, que constituye la base de la cadena trófica sobre la cual se sostienen los organismos vivos. 

Las funciones ecológicas de los humedales para la propia naturaleza, como para las sociedades humanas, sobre todo aquellos ubicados al interior de la ciudad o cercanos a ella, adquieren aún más importancia, debiendo ser entendidas como servicios ambientales que reportan beneficios directos e indirectos, entre los que se encuentran purificación de aire, regulación microclimática, reducción de ruido, drenaje de aguas lluvias, tratamiento de aguas residuales y oferta de espacios para la recreación.

Tendrá que haber una atención muy rigurosa sobre el cuidado de los humedales al establecer los planes reguladores, es este un aspecto a tomar muy en serio.


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