Necesarias mejoras en pro de la transparencia en gestión del Congreso

Fecha Publicación: 13/1/2016

Aunque parezca una paradoja, el reciente escandalillo de los préstamos livianos a los parlamentarios, en la forma de adelantos o préstamos de auxilio, o lo que resulte eufónico, es altamente conveniente para ellos mismos. El diminutivo de escándalo es de uso deliberado, ya que resulta muy menor el impacto económico de estos trámites entre amigos, comparado con otras circunstancias, en otras latitudes, donde algunos políticos se llevan el país para la casa. Aún así es penoso, aunque sea un forma normal de operar en muchas empresas y colectivos, no se ve bien, más aún cuando tienen tantas otras garantías.

Lo conveniente de este nuevo incidente, causal de intercambios sarcásticos e ingeniosos en las redes sociales, es que distraen la atención de la ciudadanía, de lo que en realidad debería ser la principal preocupación a la hora de observar el accionar de sus representantes en el Parlamento. Por dar un ejemplo, a fines del año pasado, la Cámara de Diputados no pudo sesionar por falta de quórum, debido a la inasistencia o retrasos de los y las diputados de la República. 

Parece un incidente, pero no lo es, se han tenido que postergar en ocasiones votaciones importantes, o propuestas del Gobierno no ha tenido acogida, por ausencia de los integrantes de la propia coalición, así, el incidente descrito demuestra la necesidad de establecer sistemas de control administrativo y ciudadano.

Se ha planteado, con entera justicia y cada vez con más urgencia, la conveniencia de establecer convenios de desempeño que involucren a los ciudadanos en los requerimientos a sus representantes y las exigencias de rendición de cuentas de sus acciones, no debería sorprender a nuestros parlamentarios, en acalorado debate sobre la necesidad de disponer mecanismos de evaluación a los profesores, funcionarios públicos y directivos de alta gerencia pública, de estar ellos mismos involucrados.

Los indicadores no terminan de construirse, a pesar de haberse propuesto con mucho énfasis y recepcionado con manifiesto interés y rápidas y convencidas declaraciones de su urgente despacho. La ley de transparencia, que continúa tropezando con indicaciones que más que aportar a su impacto, parecen ir en el sentido de crear resguardos y escondrijos. La ley del lobby, que no se toma realmente en serio y que permite el ocultamiento de fuerzas imperantes. Iniciativas que apuntan directamente a mejorar sus niveles de aprobación, transparencia y rendición cristalina de cuentas.

Para la ciudadanía es muy evidente que los parlamentarios, en su conjunto "no hacen bien la pega", tu principal tarea es legislar, hacer buenas leyes y no leyes llenas de forados e imperfecciones, por ejemplo las ambigüedades relativas al uso del chaleco reflectante "que deberá encontrarse siempre en un lugar del vehículo que sea accesible desde el interior del mismo", el uso fuera del vehículo está en el espíritu de la ley, pero Carabineros no puede cursar infracciones en esa instancia, ya que lo único que está establecido en el decreto es la exigencia adicional al kit de seguridad, el chaleco en cuestión.

En medio de tanto asunto de crítica importancia, se invierte un tiempo precioso en discusiones superficiales en rencillas de poco vuelo, en asuntos nimios o en trapicheos políticos, sería muy bueno que, además de pedir préstamos fáciles o viajar por el mundo, se tomaran su tarea en serio.


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