Factores que influyen en la formación de un buen docente

Fecha Publicación: 11/1/2016

El tema ha sido considerado como central entre las determinantes de la calidad de la educación, específicamente el papel del docente. Sin pretender establecer orden de prioridades, examinar el rol de profesor, como ente aislado, permite visualizar que sobre ese actor recae una responsabilidad inmediata y directa, como para llevar a concluir que a buenos profesores, buenos alumnos, aunque no sea siempre así.

La consecuencia más lógica, después de un diagnóstico de esa naturaleza, es que hay que disponer de medidas de considerable magnitud para apoyar al profesor en el cumplimiento de sus tareas. Sobre todo en los primeros años escolares, cuando se está formando la personalidad de los estudiantes, cuando la figura del profesor puede ser fácilmente emblemática, un referencial de primer orden y una indudable figura de autoridad para transferir los valores y principios de la sociedad.

Para cumplir con esa enorme tarea se requiere de muy buenos agentes de cambio, de amplio y respetuoso reconocimiento social y de indudable dignidad. Ante ese enunciado, emerge con rapidez el contraste con la realidad, el profesor actual no tiene el reconocimiento que merece, ni la posición social que debería tener.

En ese contexto, está la posibilidad que su actitud e imagen impacte de modo diferente a sus alumnos. En ese sentido, se realiza el estudio "Segregación de la formación y carrera docente y su rol en la reproducción social de la desigualdad", la publicación es accesible en la revista Calidad en la Educación, de diciembre de 2015. Aunque el título es bastante elocuente, se trata de evaluar la relación que existe entre la posición socioeconómica de origen de los profesores, la calidad de sus credenciales y la posición socioeconómica de sus estudiantes. 

La investigación arroja resultados duros, no precisamente inesperados: la vocación nacional en el uso de eufemismos, evita declarar que profesores modestos, pobres, de escaso bagaje cultural tienden a perpetuar esas desventajas en sus estudiantes de similar condición, estableciendo un ciclo de desventajosa segregación.

Efectivamente el estudio concluye que el origen social del docente sobre los resultados educativos es relevante y tiende a reforzar desigualdades preexistentes entre estudiantes de distinto origen social, señala que este efecto de esta variable opera a través de distintos mecanismos, incluyendo una formación inicial diferenciada y del mismo modo en lo relativo a condicionantes laborales.

El estudio sugiere que esta perjudicial asociación entre orígenes sociales del docente y sus estudiantes solo podría romperse mediante una nivelación hacia arriba de las condiciones laborales de los profesores en todo el sistema educativo, lo que implicará un importante esfuerzo de fortalecimiento de la educación pública. 

Sin embargo, entre las líneas de esta extensa publicación se insinúa la existencia de otros indicadores que no fueron objeto de la investigación; la voluntad y compromiso del profesorado para elevar los estándares, una variable que ha operado en algunos profesores sin esperar cambios sustanciales a sus condiciones laborales, puede ser que se haya olvidado considerar factores importantes, como la vocación y la entrega.


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