Creciente participación de los niños en las decisiones de consumo

Fecha Publicación: 20/8/2015

Pasada la coyuntura del Día del Niño, una información sobre estudios de consumo puede servir como argumento para hacer una reflexión sobre el uso de los recursos de las familias en Chile, teniendo a la vista escenarios económicos cambiantes.

La agencia especializada Kantar Worldpanel (KWP), un líder mundial en conocimiento y comprensión del consumidor a través de paneles de consumo, ha observado que las familias chilenas gastan 79% más en educación y 26% más en vestuario infantil, que hace cinco años. Haciendo un resumen de hallazgos, para felicidad del mundo de los negocios, los niños se están tomando el mercado. Un descubrimiento que en EE.UU. ya había sido descrito como los grupos toons, preescolares, en abreviación de cartoons, los programas que ven estos menores en televisión y el grupo tweens, de in between, en medio, ni niños ni adolescentes, con un perfil claro desde el punto de vista consumidor.

Los niños chilenos ya no solo exigen regalos cada vez más caros y tecnologizados, sino que comen más y mejor, eligen sus propias prendas y toman más decisiones de consumo en la casa. Otra agencia, Bbod, especializada en marketing, ha concluido que el 65% de las madres están de acuerdo con que la opinión de los hijos influye o influye mucho en la elección de panoramas de fin de semana; que el 50% cree que sus hijos eligen la ropa que se ponen, y el 48% dice que los niños deciden lo que se ve en televisión.

Según KWP, una familia con un hijo gasta en promedio un 24% más que un hogar sin hijos, con variaciones debidas a la edad de los niños, así los menores de seis años aumentan el costo de productos de higiene personal, sólo los pañales aumentan en un 42% el gasto familiar en este rubro. Mientras otras agencias informan de los cambios más notables en educación, los hogares chilenos en 2012 gastaron en promedio 79% más que en 2007 en mensualidad y matrícula de enseñanza básica, media y superior. 

En la canasta básica del INE de 1957, el único producto que podía encontrarse como golosinas para niños era la jalea de fruta. Hoy se encuentra en el listado galletas, chicles, chocolates, manjar, postres lácteos, cereales y productos de repostería. Según KWP, los niños son grandes consumidores de cereales para el desayuno, yogurt y galletas dulces, productos cuya presencia es baja en los hogares sin hijos, en la estimación de esta agencia del presupuesto destinado a los alimentos en un hogar con un hijo, entre 10% y 11% corresponde al consumo de cereales, mientras que este mismo producto representa solo un 5,2% en familias sin niños.

La vestimenta es otro componente del consumo infantil, un factor que ha experimentado una variación significativa en los últimos cinco años, el niño actual espera manifestar su identidad personal a través de la ropa, las marcas y las calidades, por tanto, son objeto de estrategias de marketing dirigidas tanto a los papás como a los hijos.

Es esta situación a lo mejor un reflejo de una sociedad aspiracional, tentada por un mundo infinito de ofertas tentadoras, lo que no tiene en la base nada de malo, solo que aumentan las posibilidades de sentir frustración e infelicidad si no se obtiene todo lo que se desea, una frase antigua señala los riesgos: se es tan rico o tan pobre según el tamaño de las ambiciones. En la última línea, lo que resulta indispensable es hacer una clara separación entre lo indispensable y lo superfluo, un ejercicio familiar que bien valdría la pena robustecer. 

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