La inconveniencia de las malas juntas

Fecha Publicación: 10/1/2016

Para empezar como Dios manda; nihil novum subsole, una frase que declara que en realidad no hay nada nuevo bajo el sol, especialmente en lo referente a las acciones de los hombres. Seguimos siendo animales de pésimas costumbres, de instintos peligrosos, todo lo que hemos hecho es aprender a manejarlos o disimularlos, a lo menos.

Algunas de esas costumbres tienen orígenes remotos, como los estudiantes flojos que copian en las pruebas. Antes, si los pillaban copiando, eran arrojados del paraíso, la acción, cargada de oscuros significados, pesaba sobre los culpables para vergüenza de sus progenitores. Es dudoso, en los actuales tiempos, si esa afrenta escolar máxima, está en la actualidad catalogada como digna de graves sanciones, o se ha transformado en un signo de emprendimiento, de proactividad, de iniciativa, sólo un tanto fuera de lo permisible, que merece sanción, no tanto por sí mismo, sino por falta de suficiente astucia del ejecutor, lo cual explica haber sido sorprendido, circunstancia esta última, altamente punible, más que el hecho de andar copiando por ahí.

Hay una base funcional, desde niños aprendemos de copiar, los niños aprenden de observar a los adultos o a otros niños, reales o a través de imágenes. Hay una determinada región del cerebro humano con neuronas espejo para ese efecto, ayudan a explicar, por ejemplo, por qué el llanto y la risa de los demás son contagiosos.

Debe ser por eso que las malas juntas son inconvenientes, porque se imita conductas indeseables, entre ellas los trucos para no ser sorprendidos, la única advertencia al respecto, es que si hay algo nuevo bajo el sol; es más fácil pillar a los pillos.

PROCOPIO


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