En busca del héroe perdido

Fecha Publicación: 20/8/2015

Martes 18 de agosto, 17.30 horas. El orfeón de carabineros frente a la plaza y varias banderas chilenas flameando alineadas a un costado de la piedra hito de la Independencia, parecían anunciar a los transeúntes que algo importante iba a pasar en cualquier momento. Algunos minutos antes de las 6 de la tarde, una carroza escoltada por cuatro motocicletas policiales, terminó por confirmar esas sospechas. "¿Quién se murió?", preguntaba un sorprendido peatón, mientras las trompetas rendían tributo a la comitiva.

El muerto no era otro que Juan Martínez de Rozas, prócer de la Independencia, que regresaba a su ciudad después de más de dos siglos de exilio, gracias a la gestión de la Corporación Semco, que consiguió "repatriar" al ideólogo que pavimentó el camino al nacimiento de la República de Chile.

Que un héroe de la Independencia se pasee por las calles de la ciudad no es algo que se vea todos los días, lo paradójico es que tan pocos se enteraran. Claro, la fiesta grande tendrá lugar dentro de algunas semanas, cuando se le traslade definitivamente al Panteón de la Patria del Cementerio General de Concepción, que se estrenará con Rozas como figura principal. 

Es muy posible que el hombre que tejió los hilos que arrastraron a los colonos a la emancipación, no genere el mismo entusiasmo que un prócer más "taquillero", como Carrera, Rodríguez u O’Higgins. Por lo mismo, son loables los esfuerzos de historiadores, autoridades y medios para resaltar la figura de este mendocino que se transformó en penquista por opción, y que puede ser una buena fuente de inspiración y autoestima para una Región que clama por líderes de verdad.


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