Renovación de compromisos de alcaldes con comunas

Fecha Publicación: 8/1/2016

Se vislumbran en el horizonte los signos premonitorios de las elecciones, para el ciudadano de a pie, esta dramática circunstancia puede haber pasado perfectamente inadvertida por encontrarse en otros sector de sus intereses, pero para aquellos que han hecho del servicio público una forma de vida, tales acontecimientos hace ya rato que están siendo debidamente atendidos, con más devoción de lo que livianamente pudiera pensarse.

Está sujeto a confirmación aquello de la voluntad generosa de servir a la comunidad, hay muchos antecedentes hasta aquí, que las prioridades no suelen ser lo que esa declaración vocacional ha dado a entender, que el orden del servicio no ha llegado a destino, que se ha quedado enredado en convenientes resquicios cercanos al servidor.

Sin perder la esperanza, tiene que haber candidatos que tengan una vocación auténtica, una voluntad decidida de servir a sus conciudadanos, un compromiso sincero de ser parte de la sección honorable y alentadora de la historia. Tiene que haberlos.

Alcaldes de algunas comunas de la Región se han perfilado como candidatos posibles para desempeños en las grandes ligas de la política, como parte del poder legislativo. Una nueva oportunidad, si así ocurriera, para hacer valer la voz de la Región, para ser como la imagen de Sócrates, tábanos en el lomo del ejecutivo, infatigables al momento de reiterar la necesidad de sumarse y apoyar los impulsos de las iniciativas regionales, de cambiar la rutina suplicatoria, por la exigencia de los derechos de este sector del territorio.

Sin embargo, esos mismos líderes comunales tienen compromisos que cumplir con los ciudadanos que les han dado su confianza, las obras y proyectos que han emprendido no pueden extinguirse con su eventual ausencia, ya que eso convertiría todo su trabajo edilicio previo en un mero escalón para ganar posiciones. 

Las ciudades de la Región se encuentran, en situación de mucha similitud, comprometidas con el mejoramiento de la calidad de vida urbana, haciendo, lo que buenamente pueden, dadas las hasta aquí limitadas opciones para la auto determinación, siempre a la espera de la bendición de las altas esferas.

Los temas son repetidos, la conectividad, el cuidado de los barrios, la protección y el mejoramiento de las áreas verdes, el control del comercio callejero, la seguridad ciudadana, el ornato y el aseo, más una buena carga, fruto del compromiso con actividades educacionales, mientras estas continúen en el ámbito de sus atribuciones.

Las iniciativas que se están llevando a cabo en la capital penquista, por ejemplo, demandan una atención constante, muy recientemente, en medio de violenta protestas se logró erradicar a los vendedores de calle Caupolicán, una auténtica vergüenza de condición medieval a cuadras del centro, se ha tratado por todos los medios de erradicar las máquinas tragamonedas, con su circuito de riesgos sociales, se trata de apoyar al sufrido comercio local en injusta competencia con vendedores que le han robado la calle a los transeúntes.


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