La violencia tiene muchas caras

Fecha Publicación: 7/1/2016

La violencia tiene muchas caras, para el registro más obvio es la violencia física, abusiva y visible, acompañada de un lenguaje destemplado e insultante, prepotente y grosero. Todas esas formas de expresión son fácilmente visibles en amplios sectores de la sociedad, con variaciones en cuanto a la proporción de sus componentes, el predominio de la fuerza bruta o del lenguaje agresivo.

La cultura de la violencia es un producto social, una forma perversa de relacionarse con los demás, una forma de comunicación que cambia la naturaleza de los contactos personales y los lleva al terreno de la renuncia del razonamiento, reemplazado por la amenaza y el amedrentamiento, cuando el que opta por esa forma de conducta tiene ventajas en ese aspecto, aunque tenga todas las desventajas en todos los otros.

Si es lesiva en los ámbitos sociales en general, es profundamente traumática en el seno de los grupos y familias. La posibilidad de cambiar los comportamientos de los grupos es relativamente más compleja que lograr cambios en el ambiente, se supone más accesible, de las familias y, sin embargo, es en estas últimas donde se pueden encontrar los capítulos más importantes de violencia.

Es posible que no en todos los nichos sociales se observe este fenómeno con iguales características, ya que en la medida que la los niveles educativos se elevan, cambian los patrones de conducta violenta, de palos a palabras, las cuales, utilizadas por una inteligencia cultivada, pueden llegar a ser más temible que los primeros.

En algunos países hay letreros en los colegios que solicitan no usar palabras que hieran, sino aquellas que ayuden. Necesaria recomendación en tiempos de discordia.


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