Necesidad de delimitar responsabilidades en la educación

Fecha Publicación: 5/1/2016

La educación es una actividad inevitablemente presente en la región, la población de estudiantes solo de la educación superior, es superior a los cien mil alumnos. Más allá de las cifras o datos duros de fácil verificación, la realidad es que todo lo que acontezca en este ámbito es próximo y pertinente a la gestión regional. En razón de lo anterior, la calidad de la educación es una realidad que tiene un fuerte arraigo e impacto en el accionar de esta parte del territorio nacional.

Será motivo de amplia discusión los resultados deficientes de los estudiantes en la última Prueba de Suficiencia Universitaria, el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (Demre) publicó los resultados generales, dejando pendiente el detalle fino de las estadísticas de esta evaluación, aunque, mutatis mutandis, difícilmente se apartarán de lo ya conocido.

Lo más notable ha sido el resultado en cuanto a obtención de los llamados puntajes nacionales, que esta vez corresponde a sólo 65 egresados de la educación media, en un claro deterioro en relación al año pasado, cuando esa calificación fue obtenida por 253 jóvenes, una caída del 70 por ciento. Asimismo, por segundo año consecutivo, la medición revela que los establecimientos municipales superaron a los subvencionados en la obtención del máximo puntaje nacional.

En resumen sumario, 48 alumnos de colegios particulares obtuvieron los 850 puntos en la evaluación, en el caso de los municipales, 10 obtuvieron la máxima puntuación y 7 alumnos provenientes de establecimientos subvencionados fueron puntaje nacional, de estos últimos, siete corresponden a la Región del Bío Bío.

Asociado a costos, hay una relación directamente proporcional entre el dinero que tienen que aportar los padres a la educación de sus hijos y la calidad de la educación que éstos obtienen, con una notable excepción, este año, el colegio San Jorge, de Laja, se posicionó como el establecimiento educacional con mejores resultados y el único del ranking de los 10 mejores colegios, sin cuota de incorporación u otros cobros, con un costo anual de $1.380.000.

En contraste con The Grange School, de la capital, cuarto lugar del ranking, con una mensualidad de $571.000, más la matrícula, $281.000 y una cuota de admisión que supera los cuatro millones de pesos, por lo que el costo anual de este establecimiento es de $10.450.461. Una diferencia con el anterior de $9.070.461 en lo relativo al pago por concepto de educación.

Ciertamente hay mucho dinero en juego, ya sea provisto por los padres o por el Estado. En los establecimientos privados, de alto costo, la rendición de cuentas es connatural a la gestión, ya sea por la calidad del producto ofrecido, como el cercano monitoreo de los resultados. No ocurre lo mismo con los aportes del Estado, o sea el dinero de todos los chilenos empleado en educación, allí parece dar lo mismo, nadie responde por los resultados deficientes, no hay responsables, es asunto anónimo y abstracto, sencillamente se pide más recursos, para los mismos lamentables resultados.

Con menos dinero y harto más esfuerzo responsable se puede obtener logros como el Colegio San José. La vieja excusa de la escases de medios, hace tiempo que dejó de ser exactamente cierta. Lo que hace falta es pedir cuentas, identificar responsables, exigir resultados por el dinero que se invierte en la educación de los hijos de Chile. 


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