El riesgo de consumo de drogas en el ambiente laboral

Fecha Publicación: 4/1/2016

Hay circunstancias que otrora pudieron pertenecer al ámbito de lo privado, determinados asuntos que mediante una suerte de pacto de no agresión no eran tocados en los medios, o se lograba escamotearlos de la vista pública, para proyectar una determinada imagen personal o corporativa. Una posibilidad que tiende a desaparecer en la medida que las tecnologías hagan imposible esos ejercicios de ocultamiento y con no menor fuerza, la pérdida del temor o los escrúpulos, para exponer las malas prácticas y la indignación al descubrirla.

En ese sentido la globalización ha tenido un fuerte impacto. Precisamente en ese orden de cosas se contextualiza el accionar de empresas como Global Partners que tiene como objetivos, según reza su relación de principios, colaborar a mantener lugares de trabajo, seguros y saludables, controlando y disminuyendo los riesgos de accidentes causados por los empleados que consumen o abusan del alcohol y/o drogas y potenciar el capital humano. 

La empresa ha estado trabajando en esa dirección desde el año 2000, en un programa tendiente a conseguir ambientes laborales libres de drogas, esta vez con un trabajo de investigación en el sector productivo nacional, con resultados dignos de preocupación. En un estudio del año 2015, 

"¿Su empresa da positivo?", desarrollado en 101 empresas, con un universo de 6.300 empleados, se detectó que la marihuana y cocaína, juntas o por separado, son las dos drogas más consumidas por los trabajadores chilenos.

En el informe sobre este particular, se observó además una tendencia al alza en el uso de estupefacientes comparación con 2014, según Patricio Labatut, gerente general de Global Partners. Este incremento se explica, principalmente, por un consumo mayor de marihuana, dada la percepción de menor riesgo que existe en la sociedad sobre el efecto que ésta produce.

Según el último estudio, Chile es que ostenta el nivel más alto de consumo en Latinoamérica, el narcótico más detectado en los trabajadores, sobre 50%, es la marihuana. Por rango etario, el consumo se concentra en los empleados menores de 36 años, cerca del 66% del total. 

Por tipo de narcótico, la marihuana lidera con el 7,1%, seguida de la cocaína (1,91%) y las benzodiacepinas (1,7%). Por rubro, el consumo es mayor en el comercio y luego vienen transporte e industria y manufactura. Respecto del total de positivos, la droga presente al momento del examen y con porcentajes muy altos es la marihuana, con 59%. Por actividad económica, industria y manufactura encabeza con 11,06%. Después se ubica el sector minería y comercio, con 9,9% y 7,58% respectivamente.

Mientras se argumenta que la marihuana es libre de riesgos, hay llamadas de alerta desde la Asociación Chilena de Seguridad, ya que en sus estadísticas se observa que el 29,4% de los accidentes laborales en Chile da positivo en el examen de drogas. Sin considerar los aspectos legales en el consumo de drogas, el hecho concreto es que hay drogas que con diversa fuerza alteran el cabal comportamiento de los sentidos, sino fuera de ese modo, no se explicaría por qué se insiste en consumirlas. El control en el ambiente laboral de esta realidad parece ser de inmediata urgencia, ya no basta con enterrar la cabeza bajo la arena.


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