Como decíamos ayer

Fecha Publicación: 2/1/2016

"T" Dicebamus hesterna die", latín; "Como decíamos ayer", una frase con la cual, el 26 de Enero de 1577, Fray Luis de León, reinicia sus actividades académicas en la cátedra de Teología, después de cinco años tratando de demostrar su inocencia ante la Inquisición. Dejó a todo el mundo, especialmente a sus fieles estudiantes, con un palmo de narices, ya que se esperaba un discurso morrocotudo sobre su cautiverio y los carceleros.

Místico y sobrio, no volvió a mencionar el incidente. En realidad no hacía falta, la Universidad de Salamanca se encargaría de poner las cosas en su lugar, además de concitar la atención de todas las universidades decentes de Europa, para vergüenza de clérigos fanáticos y delatores abyectos. 

Las dos cosas juntas, la razón de su condena fue la envidia y la rivalidad entre dos órdenes enemigas, la de los agustinos, club en el que militaba nuestro héroe y los dominicos, al cual pertenecía Fray Bartolomé de Medina, también profesor de Salamanca, pero sin el prestigio ni de la admiración de los estudiantes que tenía Luis, quien era mejor en todo, o sea, insoportable. 

Le inventó antecedentes fatales, por ejemplo, que había traducido El Cantar de los Cantares, imperdonable asunto por aquel entonces en España, ya que ponía en castellano vulgar un texto considerado sagrado, que podía ser leído por cualquier hijo de vecino, peligro serio para el monopolio eclesiástico. Para asegurar el éxito de la acusación, Bartolomé dejó además caer, como al pasar, que Fray Luis tenía un abuelo judío, con lo cual se aseguró del cargo de herejía.

De fray Luis se acuerdan todos, de Bartolomé, nadie. Salamanca non presta.


PROCOPIO


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