Expectativas, dudas y temores ante una nueva Constitución

Fecha Publicación: 31/12/2015

El inicio del año nuevo no trae por lo general nuevas noticias, sino más bien continúa con las que han quedado pendientes, como las penúltimas pinceladas a la Reforma Educacional que ha quedado para más tarde, con un sinfín de otros asuntos creyendo, voluntariosamente, que bastaría con usar las mayorías en el Congreso.

La tarea posiblemente más marcadora será el compromiso de actuar sobre la Carta Magna, que como debe entenderse, es el documento sobre el cual reposa la res pública, el andamio de nuestra identidad republicana. Las bases necesarias ya están sobre la mesa, un 76 % de los chilenos está de acuerdo con que Chile necesita una nueva Constitución, junto a otro 60 % que piensa que este proceso es un tema "muy o bastante prioritario".

No es posible quedarse al margen de esta poderosa convocatoria, ni por parte de aquellos que quisieran que todo siguiera del mismo modo, ni de aquellos que no están dispuestos a transar ni una línea de un ideario doctrinario. Es una circunstancia que debería servir para unir a los chilenos en torno a ideales comunes, trazar las líneas para continuar con el desarrollo de la Patria y no transformarse en una nueva oportunidad para profundizar las trincheras.

Posiblemente las dificultades más grandes se instalan cuando hay ideas preconcebidas o estereotipadas, por un lado y excesiva esperanza en los resultados de la nueva Constitución como una suerte de panacea, por otro. En el primer aspecto se incorpora toda la cuidadosa estrategia de mencionar un proceso constituyente, claramente más eufónico que Asamblea Constituyente, con tonalidades un tanto más ominosas

En las encuestas se espera que una nueva Constitución para el país "permitirá superar los problemas que hoy tiene en temas como educación, seguridad y salud" (67 %), "hará de Chile un país más justo y con menos desigualdades" (65 %) y "permitirá que Chile sea un país desarrollado" (60 %), entre otros temas, así se entiende que el ex Jefe de la Comisión de Constitución de la presidencia advierta que "sembrar esperanzas casi mitológicas es un profundo error".

Se ha expresado, en variadas instancias, el temor a intentos refundacionales, que surgirían de entregar esta iniciativa a una Asamblea Constituyente, mecanismo que tiene el apoyo de aproximadamente un 45% de los encuestados, mientras una proporción similar estima que los cambios han de ser propuestos desde el Gobierno, junto con el Congreso, para que sean aprobados a través de un plebiscito.

Mientras tanto, es urgente aumentar la masa crítica de ciudadanos que puedan opinar con cabal conocimiento de causa. Se ha perdido tiempo, no basta con hacer circular trípticos que en su simpleza pueden confundirse con intentos de manipulación, los chilenos se merecen un trato más en serio. 

La Constitución misma ha de ser de masivo acceso y los comentarios sobre sus posibles enmiendas, también. Sin aquello, la discusión que se avecina no tiene estructura, se basaría en el instinto más que en el intelecto, el peor escenario para una tarea de esta envergadura. Ese es el desafío que se avecina, de encontrar un consenso en la cordura, preservar los valores y principios que deben quedarse, cambiar lo que debe ser modificado. La ciudadanía chilena ha dado sobradas pruebas de su sensatez política, más ahora que ha tenido la oportunidad de hacer valer el peso de sus ideas, en ejercicio pleno de la democracia. 


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