La persistencia de la realidad

Fecha Publicación: 31/12/2015

Desde el principio, vivir ha sido complejo, siempre estamos tratando de adaptarnos a lo que sucede, mediante astutas maniobras, para salir bien librados de los desafíos cotidianos. Por último, aunque los hechos no sean del todo insatisfactorios, nunca estamos contentos con lo que tenemos y siempre buscamos algo más. Cuando la realidad es simplemente adecuada, existe la predecible tendencia a mejorarla, a fabricar una situación de paraíso en la tierra, aunque sea por un tiempo determinado.

Hay muchos modos de alterar la realidad, Freud ha descrito algunos; sublimando, proyectando maniobras subconscientes varias para compensar humanos defectos. Por otra parte, los magos, los sacerdotes, los gurús, los sabios ancianos de todas las culturas, con sus propias fórmulas. También puede ser con la pura fuerza del espíritu, la mente, lo que sea, o con el auxilio de drogas, principios activos descubiertos vaya a saber uno a qué costo, en toda suerte de vehículos, líquidos, sólidos o gaseosos, que tienen en común dejarnos aparte del dolor o del sufrimiento, o bloquear la recepción de la realidad, de tal manera que esta llegue a nosotros distorsionada y amable.

El punto es que la salida aparentemente fácil de una realidad insoportable, con el consumo de substancias que nos permitan levantar muros de diversos colores y consistencias y quedar así al abrigo de sus efectos, tiene dos claras desventajas, la primera es que rara vez el uso es inofensivo, la segunda es todavía peor, la realidad, la que querríamos evitar, sigue allí, esperando por nosotros, con una sonrisa irónica y conmiserativa.


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