Alerta de incendios forestales, una rutina insuficiente

Fecha Publicación: 28/12/2015

En abril de este año que empieza a retirarse, los inventarios de daños ya eran alarmantes. En una revista especializada del rubro forestal, una experta resumía los daños ecológicos que los grandes incendios, a esa fecha, habían dejado en lo referente a pérdidas de diversas especies.

En un balance, que suele ser casi una lamentable rutina en la región estival, se reportaban 146 incendios de Coquimbo a Magallanes, con 89.900 hectáreas afectadas desde julio del año anterior, lo que representaba un incremento del 52% respecto del promedio de los últimos cinco años.

Las explicaciones para esos tristes resultados son perfectamente vigentes en la actualidad: la expansión urbana, la mejora vial, el turismo en áreas silvestres, la fragmentación de los bosques, las altas temperaturas y la sequía. Se menciona que enero del 2015 había sido el mes más seco de los últimos 50 años entre las regiones de La Araucanía y Los Lagos.

A pesar de lo establecido como protocolo para la actuación en épocas de alto riesgo, el resultado neto es desalentador; los incendios en zonas del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado como la Reserva Nacional Ñuble con 4.500 hectáreas quemadas; la RN Nalcas con 63, la RN China Muerta con 3.800 y el Parque Nacional Conguillío con 70. Estas tres últimas parte de la "Reserva Mundial de la Biósfera Araucarias" declarada por la Unecesco por su importante concentración de especies únicas.

Las primeras señales en la actual temporada ya han empezado a emitirse, la Onemi mantiene la alerta amarilla entre las regiones de Coquimbo y Maule, y preventiva para la zona sur del país, ante la posibilidad de incendios forestales, una medida que se adopta con un colectivo que nominalmente no deja resquicio al error, la Subsecretaría del Interior, Conaf, Dirección Meteorológica de Chile, Bomberos, Carabineros, PDI y Estado Mayor Conjunto. 

Los datos concretos entregan las primeras variables de alerta; el aumento de las temperaturas máximas en la zona central, a partir de incendios forestales, mantienen alerta amarilla entre Coquimbo y Maule, justo en estos días, se pronosticaron entre 32° y 34° en valles de las regiones de Coquimbo al Maule y, entre 34° y 36° en sectores precordilleranos de la Región de Valparaíso, afortunadamente con temperaturas normales en las zonas costeras. 

Las autoridades alertan de la existencia del factor humano, ya que en estos largos fines de semana y el inicio de las vacaciones escolares, la gente realiza actividades al aire libre y aumentan las posibilidades de incendio. Abundan los informes del impacto económica de esta conflagraciones, de menor interés parecen resultar las otras consecuencias de empobrecimiento ambiental, la disminución de la biodiversidad, la desforestación, el profundo daño sobre las especies animales, el efecto sobre el agua y el microclima, no se trata sólo de registrar el número de hectáreas quemadas.

En la frase de Einstein, que invita a pensar en el error de buscar resultados diferentes haciendo lo mismo, está el corolario de esta situación: lo que ha sido rutina ante los incendios debe cambiar, hay más prevención que hacer, más vigilancia, lo que se ha hecho no ha sido suficiente. Los dueños de las grandes plantaciones están en deuda.


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