Recetas para un mundo feliz

Fecha Publicación: 28/12/2015

Dictar cátedra, en términos coloquiales, da a entender que alguien está explicando algo desde la base misma del conocimiento y que después de aquello queda muy poco que decir, salvo para aquellos que no entendieron lo que les estaban diciendo.

La palabra cátedra, del griego, silla, es pulcramente definida por la RAE como "asiento elevado desde donde el profesor dicta la clase a los alumnos". Llega a ser la denominación de un particular segmento de alguna ciencia, como un ramo, o una asignatura. En algunos lugares, catedrático es una jerarquía, la más alta en esa parcela del conocimiento, Catedrático de Ciencias Ocultas, por dar un ejemplo. 

Por esas cosas del destino, las catedráticas son, por el momento, menos numerosas que los catedráticos y en épocas ni tan remotas, ser mujer en esa jerarquía era, a lo menos, insólito.

En 1910, la catedrática Marie Curie, obtiene el Premio Nobel de Química, por el descubrimiento del Polonio y el Radio, dos elementos radiactivos. No se sabía, por nuevos, lo que esos elementos podían hacer con los seres vivos. Ahora sabemos, está en el frente de la noticia el uso pacífico de su energía y los problemas de seguridad si esa energía se escapa. Madame Curie, primero ciega, muere de anemia aplástica en 1934, posiblemente por esa causa.

En tiempos modernos, se declaran con prisa nuevos elementos o compuestos como aptos para el consumo humano, para verse mejor, para no subir de peso, para tener más energía, para ser más feliz, aunque para entender las etiquetas sea necesario un doctorado en química. Antes de creer más vale esperar un rato, consejo ex cátedra.



PROCOPIO
 

 


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