La falta de fe no mueve montañas

Fecha Publicación: 27/12/2015

A veces, las cosas no resultan por falta de fe. Hay un capítulo ilustrativo; el espectacular proyecto del español Isaac Peral, nacido en Cartagena, quien presentó, para asombro de los ibéricos, un lindo torpedero sumergible. 

Para el gobierno español esa presentación del 9 de septiembre de 1885 no podía haber sido más oportuna, se estaba en conflicto con Alemania por unas islas perdidas en el Atlántico y de la Real Armada no quedaba ni el recuerdo, los barcos disponibles flotaban de pura misericordia y estaba claro quién haría polvo a quién si las cosas llegaran a tales extremos.

El submarino de Peral era, para la época, el arma de destrucción masiva para compensar la desventaja insalvable con la flota alemana, les darían con todo, sin saber éstos de dónde venía tanto proyectil. Un sueño hecho realidad. Al principio todo anduvo muy bien, Isaac fue comparado con el mismísimo Colón, apoyado desde la política y desde las finanzas, el sumergible fue probado por los ingenieros navales y sometido a todo tipo de pruebas con éxito.

La armada podría recuperar su deteriorado esplendor a lo que es torpedo.

Sin embargo, al final el proyecto naufragó debido a la oposición política conservadora, se dijo en las cortes, entre otras linduras, que el inventor había perdido la razón de puro leer a Julio Verne.

Posteriormente, se comprobó que las características del submarino Made in Spain eran superiores a los que se construyeron, en otros países, años más tarde. De paso, Alemania, al final, se quedó con las islas ya mencionadas. Sin apoyo, algunas de nuestra Pymes pueden tener el destino del señor Peral.


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