La amenaza de la capa de Ozono vuelve a generar preocupación

Fecha Publicación: 26/12/2015

Aunque el clima caprichoso de la urbe no permita tomar adecuada nota, lo cierto es que el sol está allí, cada vez más cerca. Se ha comentado por los especialistas que hace rato ha dejado de ser amistoso con la piel de los seres humanos. El mono desnudo, en la expresión de los zoólogos, es vulnerable a las radiaciones, por lo tanto, si estas aumentan, el riesgo también.

Las malas noticias son que en el año 2015 el tamaño del agujero en la capa de Ozono rompió su tendencia a disminuir, y registró un notable aumento. La nueva cara del muy aludido cambio climático, que no solo resulta en el aumento de las temperaturas, intensas lluvias en tiempos atípicos, o severas sequías alrededor del mundo, sino que también ha tenido efecto sobre el tamaño de esta falla, lo que afecta la capacidad protectora de la atmósfera al absorber la radiación ultravioleta.

Según el informe de Ernesto Gramsch, doctor en física de la Universidad de Santiago y director de la Red de Medición Ultravioleta de la Corporación Nacional del Cáncer, el tamaño del agujero tenía una tendencia a la baja, por lo que los especialistas estimaban que para 2050 la capa de ozono estaría totalmente recuperada. Sin embargo, los cambios de temperatura, especialmente en la estratósfera, influyeron directamente en el tamaño del agujero, que en su máximo ha alcanzado los 28 millones de kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie de todo el continente africano.

Concretamente, en el territorio nacional, entre septiembre y comienzos de diciembre, el agujero de la capa de Ozono cubrió toda la Antártica y llegó por el norte hasta Puerto Montt, es decir, creció varios kilómetros, ya que normalmente se extiende solo hasta Punta Arenas, lo que no significa que el resto del país está enteramente a salvo.

Los efectos de la excesiva radiación son muy concretos y dignos de la mayor consideración. Así, en un programa de teledermatología, mediante una plataforma creada por el Ministerio de Salud, implementada con el fin de descubrir precozmente enfermedades de la piel, como el cáncer, mediante el diagnóstico a distancia, se ha detectado zonas donde las patologías de la piel han aumentado severamente, como ejemplo, pacientes de toda la zona del Reloncaví, en el sur de Chile, en la cual se encontró cánceres de piel de cuatro años de evolución, que ya no pueden ser tratados.

En enero pasado, la Corporación del Cáncer de Chile advirtió de un aumento del 20 % en la radiación ultravioleta en el norte del país, causado por el agujero en la capa de ozono terrestre que se ha desplazado desde la región subantártica en los últimos años, lo que supone un serio peligro de un aumento del cáncer, especialmente en el verano, se estima que cada año mueren unas 300 personas por esta causa en Chile, con el resguardo que esta cifra puede subestimar la realidad, ya que por falta de recursos no se dispone de estadísticas actualizadas sobre la incidencia de esta enfermedad.

La primera reacción es, defensivamente, ponerla en duda, o si los datos son los suficientemente creíbles, recurrir a la discutible hipótesis de la inmunidad personal, convencerse que es algo que ocurre solo a los demás, una conclusión que bien merece una nueva sesión de razonamiento.


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