Profeta en su propia tierra

Fecha Publicación: 25/12/2015

Está siempre presente esta característica de no dar importancia a lo nuestro, acompañado de rápida, y a veces patéticamente abyecta, admiración a lo que viene de países de más prestigio, puede que también ocurra en todos los países en edad de merecer.

Basta con escuchar con qué delectación el locutor FM de turno enfatiza que la célebre universidad "NN", pertenece a una "educational network". No parece que sea necesaria otra explicación, se pretende que el enunciado de esa trascendental asociación garantice, de una buena vez por todas y para siempre, la calidad irrefutable de la institución de marras. El locutor mismo parece deleitarse con la pronunciación del nombre de esa entidad, que por muy en inglés que esté, no deja de ser por eso de calidad simplemente fantasmagórica.

Hay un algo de subdesarrollo, de complejo de poca cosa, el querer ser del primer mundo, o por lo menos parecerse, nos llenamos de profetas de otras latitudes para que nos cuenten las mismas cosas que ya sabemos, pero esta vez con traducción simultánea. Gurús de la economía, de la felicidad, de las relaciones humanas, de la inteligencia emocional, del emprendimiento y de la importancia del biorritmo.

Parece que tenemos que darnos el trabajo de hacer las cosas bien siempre, no una vez a las quinientas, para crecer en la confianza de lo que nosotros mismos somos capaces de hacer, tanto como para preferir de lo nuestro, a lo que produzcan los demás. Aprender que puede haber profetas perfectamente viables en nuestra propia tierra.


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