Múltiples caminos hacia la transparencia desde la periferia

Fecha Publicación: 22/12/2015

El centralismo tiene connotaciones no siempre evidentes, ocurra lo que ocurra a lo largo del territorio nacional; lo que acontece en la cabecera del reino ocupa todos los espacios posibles, dejando a la sombra todo tipo de asuntos en regiones que merecen, solo a veces, una breve y resumida relación en los medios capitalinos, ya que en el fondo, lo que pasa en estas lejanas latitudes no parece tener importancia alguna, noticias que se representan en Santiago como realidades exóticas sobre las cuales se tiene imágenes de estereotipo. 

Sin embargo, ocurren cosas importantes en regiones, de no poca monta, solo que falta la representación debida, la impronta, el ruido que se supone han de emitir nuestros legisladores para no dejar que pasen inadvertidas.

Las páginas están ocupadas con una larga y cada vez más confusa relación de hechos preocupantes, corrupción, boletas ideológicamente falsas, para no describirlas derechamente como delitos, asociaciones ilícitas, gurúes sociales cayendo con estrépito, redes de delincuentes económicos enriquecidos a costa de la ciudadanía ingenua. Un vergonzoso catálogo metropolitano de pésimas prácticas.

Las regiones han quedado relegadas, fuera de este ámbito de maniobras oscuras, lo que en general podría resultar peligroso, si amparadas en ese lugar invisible del segundo plano, permitieran que en sus propios manejos existiera la posibilidad de parecidas ocurrencias, presumiblemente de menor magnitud, pero de la misma naturaleza.

Es muy importante, independientemente de la dinámica electoral que empieza a vivirse, con figuras emergentes y cambios estudiados del tablero, realizar un decidido esfuerzo por cumplir sin dudas con los principios de transparencia, que en términos de la ley, consiste en respetar y cautelar la publicidad de los actos administrativos, así como la de sus fundamentos, y en facilitar el acceso de cualquier persona a esa información, a través de procedimientos accesibles. 

El seremi de Bienes Nacionales, Eric Aedo, en una entrevista concedida a este medio, hace énfasis en los recursos que la Región recibirá el próximo año, vía Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que ascienden a más de $100 mil millones, señala que ese aporte es una clara señal de descentralización, ya que no se trata de un crecimiento vegetativo, de uno o dos por ciento, sino un incremento sustantivo, del orden de 10 ó 12 por ciento.

Los recursos representan una oportunidad de crecimiento, pero también una oportunidad para la discrecionalidad o para el riesgo del manejo descuidado, sin olvidar la humana naturaleza, la tentación de dejar para sí lo que es de otros, las tentadoras nuevas posibilidades de enriquecimiento ilícito. Los pecados capitales de la capital, que no debieran reproducirse en regiones, no importa la magnitud de la escala. 

Se debe ser perfectamente ecuánime en la asignación de permisos, en la concesión de privilegios, en las excepciones, cada uno de éstos debería contar con un sólido e innegable respaldo de motivos. Progresivamente, la ciudadanía será menos tolerante a las cosas turbias, a los asuntos sombríos, sencillamente porque ya está bueno de malas noticias.


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