La forma en que el proyecto de carrera docente sigue su curso

Fecha Publicación: 16/12/2015

Es casi inevitable percibir que existe en las iniciativas gubernamentales un grado de urgencia que invita a dejar detalles para después, a pesar que reiteradamente se ha observado que estas prisas abren nuevas brechas para inéditas dificultades, provocadas por la falta de tiempo para hacer las cosas completamente bien. No existe la posibilidad de aplicar la ley tolerancia cero al error, porque no hay tiempo para cerciorase.

Por el momento se está pagando los platos rotos de una disposición de gratuidad para los estudiantes de educación superior, que ha tenido un severo traspié con los plazos, para variar, por vencer, un autoinducido estrangulamiento de los proyectos. Bien mirado, no había razón para tanta prisa, aunque pudiera ser la falta de prudencia, o compromisos políticos previos, objeto de delicada negociación condicionante.

Hace pocos días, inadvertido por los ruidos de la situación ya descrita, los senadores aprobaron por unanimidad el proyecto que crea el Sistema de Desarrollo Profesional Docente para todos los profesores y educadoras del sector público y particular subvencionado, iniciativa que ahora ingresa para ser discutida en la Comisión de Educación. 

La ministra Adriana Delpiano ha expresado su satisfacción con un proyecto que apunta al aseguramiento de la calidad de los maestros. La discusión se terminaría en enero, es muy posible que si las medidas apuntan a mejorar las condiciones para los profesores no habría razón para esperar rechazo. Por lo pronto, se espera una carrera docente que mejore la situación de los profesores en ejercicio y las condiciones de los jóvenes que se van a incorporar.

El proyecto de Política Nacional Docente aborda todas las etapas de la docencia, desde el ingreso a la formación universitaria, hasta el desarrollo de una carrera con incentivos y apoyos para el progreso de toda la vida profesional, asegurando que los mejores postulantes ingresen y permanezcan en la profesión, y se desarrollen y crezcan, mejorando las condiciones para la enseñanza en todos los colegios, los sueldos, la carga laboral y el apoyo recibido en los establecimientos.

En el contexto de asegurar calidad, es coherente que existan evaluaciones diagnósticas obligatorias en la carrera de pedagogía, para fortalecer la formación que ofrecen las instituciones, el apoyo para los profesores en su ingreso a las aulas, en un Sistema Nacional de Inducción y de desarrollo profesional permanente para docentes y educadoras, contemplando mejores salarios y condiciones para el ejercicio de la docencia.

No se ha sido igualmente explícito en el tema más sensible: el merecimiento de los profesores para acceder a esas mejores condiciones, ya que todo proceso que apunta a la excelencia conlleva una selección, tanto más exigente mientras más altas sean las cotas que se pretende alcanzar.

Los profesores son quienes más de cerca tienen los ejemplos en sus propias aulas, permanentemente califican a sus estudiantes, y en razón de aquello les promueven o reprueban, un procedimiento de esa naturaleza para los profesores no debiera provocar problemas. Llegará la hora de saber cuán consecuentes son los interesados en la calidad de la educación.


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