Hacia una mayor y mejor participación en asuntos de la ciudad

Fecha Publicación: 15/12/2015

El empoderamiento ciudadano no puede ser más deseable cuando se observa, al mismo tiempo, que el justo reclamo de derechos, la comprometida aceptación de los deberes, de esa manera, en la comunidad, o sea lo que es común a todos, se puede observar un comportamiento que resulta en sinergia positiva. La comunidad así entendida, no tiene otra posibilidad que prosperar, lo que allí ocurra es el acuerdo de sus integrantes y las tareas ejecutadas, el fruto del esfuerzo común, que reparte de igual manera los rigores y los beneficios.

Se puede utilizar su forma más tradicional, la participación, que en el caso de los vecindarios, les involucra en las iniciativas que les interesan a todos. Puede ser un ejemplo lo sucedido durante el desarrollo de la iniciativa Hualpén Suma, con votaciones en las diferentes Juntas de Vecinos y la participación de más de 2 mil personas, quienes eligieron diversos proyectos sociales para la comuna, de modo similar, con Enap, estableciendo diálogos para detectar las prioridades de los problemas que existen, decidir cuáles obras o emprendimientos deberían llevarse a cabo.

Son propuestas razonables, hasta cierto punto lo que podría pensarse como necesario sin consultas, pero faltaría la puesta en valor de cada proyecto; las plazas saludables e inclusivas, el mejoramiento de los espacios públicos, pavimentación de calles. Las listas, priorizadas, representan sueños y anhelos que llevan a veces años de espera. La iniciativa de buscar solución con el concurso de los pobladores, el ámbito público y la empresa privada, puede que no sea nueva, pero los tiempos están como para esperar que esta vez sí lleguen a buen puerto.

Con parecidas proyecciones, el Observatorio Metropolitano del Gran Concepción, un consorcio de instituciones regionales representadas por profesionales de diversos ámbitos, se ha propuesto medir la calidad de vida de los habitantes de las nueve comunas que conforman la provincia de Concepción y ha entregado un segundo informe de Calidad de Vida Urbana del Gran Concepción, período 2013 – 2014.

Se concluye que la percepción de la calidad de vida urbana ha mejorado, los ciudadanos, eso sí, se están empoderando más de su ciudad y exigen cambios sustanciales. Se castiga al transporte público y se le pone una nota más baja que en el informe anterior, que aunque ha mejorado en muchos aspectos, se exige cambios cualitativos. Se revela la insatisfacción por insuficientes áreas verdes, por la existencia en muchas comunas de sectores expuestos a catástrofes.

Aunque es evidente que hay un aumento de exigencias en las instancias examinadas, es posible observar el compromiso de numerosos vecinos; se asiste a reuniones, se discute acaloradamente, son los signos de comunidades vivas, un buen signo. Es necesario mantener y acrecentar esas dinámicas, ya que sin el compromiso y la presencia de los ciudadanos, los impulsos pierden fuerza, permitiendo la apertura de las carpetas que, una vez cerradas, tienen una consagrada tendencia a extraviarse en repletas estanterías polvorientas.

Los líderes comunales y vecinales tienen por delante el desafío de impulsar y gestionar proyectos que han sido legitimados por los vecinos, sobre los sectores del territorio donde se construye la vida de las familias, donde crecen los niños, donde se adquiere el sentido de nación.

Hacer ciudades mejores es una de los la mejores maneras de hacer patria.


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