Las fases preparatorias de la discusión constitucional

Fecha Publicación: 13/12/2015

Abrir nuevos frentes tiene la potencial ventaja de obligar a los oponentes a dividir fuerzas para atender otros flancos recién inaugurados. Como estrategia parece razonable, pero al mismo tiempo hay que tener suficiente poder para atacar por todos lados y no debilitar las propias líneas. Parece recomendable, sin graduarse en las escuelas de guerra, que para hacer estos movimientos hay que estar en una situación robusta, o bien dar esa impresión.

En la situación que se encuentran las diversas propuestas del Gobierno, difícilmente parece viable optar por esta última línea de procedimiento: dar la impresión de posición acorazada y actuar desde una posición de fuerza, parecería entonces que lo más cuerdo es elegir la primera parte del lema nacional, "por la razón". 

Se encuentra en fases de múltiple lanzamiento la nueva Constitución, o la modificación de la Constitución, o aun mejor, un Proceso Constituyente que deja la definición más crítica un tanto postergada. El proceso parecería indicar que no hay nada resuelto, que no hay intenciones desde la cúpula y que el resultado depende enteramente de las innúmeras consultas, reuniones, cabildos y otros que permitan ver el sentimiento de la ciudadanía chilena.

Las fases preparatorias del proceso, de transversal y básico interés, se han dado de maneras sutiles, pero notorias. En realidad, las primeras iniciativas surgen al descubrir que los chilenos tenían una muy escasa cultura política, lo que se debe, entre otros factores, a la salida de los planes de estudio de la asignatura de Educación Cívica, que como su nombre da a entender, preparaba a los futuros ciudadanos de la nación para ser partícipes informados.

El ministro del Interior, Jorge Burgos, señaló un inicio de campaña que busca informar a la población sobre los aspectos fundamentales del proceso cuyo final propósito es construir una nueva Constitución para el país, campaña que pudo no haber sido tan necesaria y al mismo tiempo tener menos carga de intencionalidad, si la asignatura ya aludida hubiera estado a plena marcha.

En su defecto, se inicia un proceso de participación de la ciudadanía para que esté en condiciones de actuar con propiedad cuando, a fines de su mandato, la Presidenta envíe al Congreso una propuesta de Nueva Constitución, que será discutida por los parlamentarios, representantes del pueblo en democracia.

Ante observaciones fundadas, se ha aceptado cambios en los términos de la campaña, con un significado evidente. Por ejemplo, reemplazar el nombre del dominio de la página, de "www.unanuevaconstitucion.cl" a "www.una constitucionparachile.cl", lo que deja en claro que no se trata de instaurar una tabula rasa.

Lo definitivo es que el tema está instalado, con un gobierno que tiene que desplegar esfuerzos en muchos otros frentes para dar cumplimiento a las promesas de su programa. Por tanto, no tiene posibilidad de amenazar con aplanadoras ni retroexcavadoras, sino que debe actuar maduramente, como se ha empezado a hacer, para tener una base muy sólida de información transversal, que permita a la ciudadanía discutir con idoneidad cómo será el país que se quiere tener en los desafiantes decenios que se avecinan.


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