El complejo universo de los adultos mayores

Fecha Publicación: 12/12/2015

Ya era suficientemente preocupante que en el país se estableciera una tendencia al ensanchamiento progresivo de la parte superior de la pirámide demográfica, que por disminución de la natalidad y la sabia administración de la salud, las personas mayores vivan más. Prolongar la expectativa de vida es un indicador extraordinariamente positivo, habla muy bien da una nación que lo exhibe, pero, al mismo tiempo, señala con precisión la necesidad de tomar medidas muy profundas para lidiar con una realidad que suele progresar hacia una incremental mayor complejidad. 

Ha sido ampliamente examinado el escenario nacional con una población envejecida; el significado administrativo y financiero de enfermedades crónicas u otras dolencias de alto costo y complejidad terapéutica. Disquisiciones sobre las cargas financieras de una población pasiva con un soporte disminuido de población laboralmente activa. Desde el punto de vista del mundo de la tercera y cuarta edad, hay una serie de circunstancias que se asocian para hacer más crítico este largo y delicado período, últimamente se ha focalizado en un fenómeno, que aunque bien puede ser que haya estado desde antes, sin tocar los titulares; el consumo excesivo de alcohol, tabaco y drogas por la gente mayor.

Para explicar su ocurrencia sobran factores; la jubilación, falta de participación social, dolor crónico y abandono familiar. Si bien todas las adicciones causan daño a la salud física y mental de las personas, en el caso de los mayores ello se acentúa, razón por la que se hace imprescindible detectar estos problemas a tiempo y ayudar a que el enfermo reciba el tratamiento adecuado.

En la vejez se producen cambios significativos en las personas, que van bastante más allá que lo meramente físico, el período de los duelos por pérdidas, de trabajo, económicas, familiares, de amigos, los esquemas de una vida entera desaparecen y se presenta un escenario nuevo, desconocido y desocupado, se enfrenta el desafío de emprender una nueva forma de vivir. El resultado, si no se encuentran las reparaciones, es un desmejoramiento de la calidad de la vida, con baja de la autoestima y la posibilidad muy concreta de caer en estado de vulnerabilidad.

Se ha establecido que estos factores son determinantes en el consumo de tabaco, alcohol y drogas como los ansiolíticos, analgésicos e hipnóticos. En este segmento de la población, no se dispone de datos duros para cuantificar el problema real en Chile, ya que no existe información actualizada al respecto, pero se estima que hay un 16% de fumadores sobre los 65 años; el consumo diario de alcohol bordea entre el 10% y 25%, mientras que el abuso de medicamentos afecta al menos a un 17% de adultos mayores.

Se agrega a esta realidad inquietante, otra adicción muy fuerte en el adulto mayor chileno; la ludopatía o juego patológico, estimándose que el 16% de los pacientes que la sufre tiene más de 65 años, una realidad que no cesa de crecer, posiblemente porque el juego ofrece entretenimiento, interacción social, sensación de desafío y una forma de ocupar el tiempo interminablemente ocioso.

Una lectura cuidadosa de los factores presentes en este grupo etario permite apreciar la magnitud de frentes que habrá de cubrir para controlarlos apropiadamente. Como incentivo adicional está el hecho que todo lo que se haga ahora será eventualmente utilizado en el propio provecho de los que hoy días se hagan cargo. Es como abrir una cuenta de ahorros.
 


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