Ventajas de un tardío descubrimiento

Fecha Publicación: 12/12/2015

Si hay algo que motive a los inventores, además de transformar los metales en oro, es el combate al dolor, total a la falta de oro, aunque inconveniente, uno puede llegar a acostumbrase, más todavía, hay pruebas incontrarrestables de millones de personas que han vivido felices de la vida sin haber divisado ese metal ni de lejos, pero al dolor no hay nadie que se habitúe, por más que se diga lo contrario, el dolor duele y con cada experiencia repetida, aún más.

En la búsqueda de remedios aparece un joven químico llamado Félix Hoffmann, su padre sufría de un reumatismo crónico tratado con ácido salicílico y lo pasaba muy mal con los efectos secundarios, basándose en unos escritos encontrados en el pasado por un químico francés, Charles Frédéric Gerhardt, que había logrado la síntesis de ácido acetilsalicílico en 1853, pero sin la pureza necesaria para ser aprobada para uso médico, logró obtener una droga efectiva, barata y universal.

En 1971 Vane describe su efecto inhibidor de la síntesis de prostaglandinas en animales de laboratorio. Smith y Willis, en el mismo año, demuestran que bloquea de forma irreversible la producción de tromboxano en las plaquetas humanas, con un efecto antitrombótico, más que deseable para prevenir infartos. La aspirina adquiere así una nueva propiedad, cambia de pelaje, de un remedio para el dolor, a otro para evitar daños cardíacos. Es una suerte digna de señalar que esa propiedad se descubriera tardíamente, ya que de haberse sabido antes, la industria farmacéutica no habría dejado como está el precio accesible que ahora tiene, conocido el filantrópico perfil de esta industria.


PROCOPIO


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