A Dios rogando... pero sin delegar

Fecha Publicación: 10/12/2015

Mientras se resuelve, en medio de un predecible y repetido ambiente entre hipocresías y convencimientos, las medidas que las naciones están dispuestas a implementar para tratar de incidir en el impacto del calentamiento global, habrá que preocuparse del entorno inmediato, que si nos quedamos a esperar que se pongan de acuerdo y que de allí surja un solución razonable, puede pasar un tiempo precioso, factor a tener en cuenta porque ese preciosos tiempo puede estar repleto de malos aconteceres.

Cada región del país tiene su propio mapa de desgracias posibles, por que el de las bienaventuranzas, por lo mismo, no tienen historia, por tanto habrá aquellas que esperen más lluvias o más fríos o mas calores, con la tendencia general a una disminución, en términos generales, del siúticamente llamado recurso agua. 

Ya son observables cambios en las productividades de norte a sur, sutiles cambios que imperceptiblemente le van cambiando la cara a los productos, como viñas hacia el sur. Por estos lados, lo que parece venir en esta temporada es menos agua y más calor, o en términos muy concretos, más incendios y menos con que apagarlos.

Sería bueno cambiar uno de los signos inequívocos de la idiosincrasia nacional, aquel de dejar todo para después, en este caso, con lo que ya se ha visto, lo que deje de hacerse es negligencia culpable, a cada cual lo suyo, los vecinos a evaluar su entorno con mirada preventiva, a las autoridades, los medios y los modos. No es el momento de practicar otro de los recursos lógicos más prevalentes, asociar la inteligencia con la capacidad de encontrar, con sorprendente velocidad, alguien a quien echarle la culpa.


PROCOPIO


  Imprimir noticia   Descargar versión PDF