Necesario cambio cultural para reducir accidentes de tránsito

Fecha Publicación: 10/12/2015

No haría falta poner énfasis, si no fuera porque a pesar de las advertencias y costosas campañas las cosas siguen como están. Es cierto que no hay nada más difícil de cambiar que los hábitos de los hombres, pero eso no significa que sea del todo imposible. 

Aunque haya que repetirlo, Chile tiene un récord lamentable: es el país que ostenta el tristísimo record de ser el que presenta más muertos por accidentes de tránsito de toda la Ocde y, además, el país que más consume alcohol per cápita en América Latina. 

Estos hechos se agravan, por razones que parecen obvias- ante la costumbre de lo aciago- los fines de semana largos, o en fechas determinadas asociadas a celebraciones. En uno de los dispositivos para tomar control de la situación, hace un par de meses, se realizaron un total de 8.633 controles a nivel nacional, en los cuales 90 personas fueron sacadas de circulación por estar en estado de ebriedad o manejar bajo la influencia del alcohol. Una cifra que demuestra lo que sucedería si se controlara a todos los conductores, mediante una tecnología que está haciendo falta.

El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) ha realizado cerca de siete mil controles a nivel nacional y 1.000 de ellos en la Región Metropolitana, en fines de semanas de esas características, hay una meta para el año que está a punto de terminar, de más de 200.000 controles preventivos en el marco del programa Tomemos Conciencia, lo cual supera en más de 60% lo realizado en 2014.

El jefe del programa aludido, de Senda, recuerda que tanto la Ley Tolerancia Cero como la Ley Emilia están en plena vigencia y puesta en práctica, aunque en realidad lo que se requiere es que cada quien se haga cargo de su propia conducta o en la inhibición del comportamiento inadecuado de otros cuando esté a su alcance.

El año pasado los accidentes de tránsito causaron 1.630 muertes en 2014, la mayor cifra en 6 años. Según el informe de la Comisión Nacional de Seguridad del Tránsito hubo 78.845 siniestros, con todas las cifras aumentadas, sin embargo, a pesar de esos aumentos, se observa una disminución importante de los accidentes asociados al consumo de alcohol, un indicador por lo menos promisorio.

En el informe último, de octubre del presente año, la OMS comunica que las lesiones causadas por el tránsito son la causa principal de muerte en el grupo de 15 a 29 años de edad, con el importante resguardo que a pesar de que los países de ingresos bajos y medianos tienen aproximadamente la mitad de los vehículos del mundo, se producen en ellos más del 90% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito.

La mitad de las personas que mueren por esta causa en todo el mundo son "usuarios vulnerables de la vía pública", es decir, peatones, ciclistas y motociclistas. Termina el informe advirtiendo que de tomarse las medidas que corresponde, se prevé que de aquí a 2030 los accidentes de tránsito se convertirán en la séptima causa de muerte en el planeta.

Si bien es cierto que los malos hábitos son difíciles de erradicar, esto no hace otra cosa que indicar que para cambiarlos hay que aplicar medidas duras, lo más duras posibles, consistentemente. La buena conducta de los países del primer mundo en este aspecto no es posiblemente el resultado de la genética, sino de una reglamentación severa, con medidas adecuadas que no se vacila en aplicar, sin excepción alguna. Hay allí una indicación que no se puede ignorar.


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