Medidas impostergables para minimizar efectos del cambio climático

Fecha Publicación: 9/12/2015

A los que estos asuntos les importan, por solidarios con los destinos del planeta, por los efectos inmediatos sobre sus propios asuntos, o por un numeroso contingente de otros motivos, la Cumbre Climática es de sumo relevante, cargada de una suerte de nube ominosa de consecuencias en un futuro que todos quisieran que fuera más lejano y de la natural desconfianza ya que esta iniciativa tiene historias fallidas, con buenos diagnósticos, negados por conveniencia y por resoluciones parciales respetadas por pocos, sobre todo los que más influencia tienen. Las leyes, como declara Nietzsche, que son elaboradas por los débiles y pasadas por alto por los fuertes.

Sin embargo, los resultados de este encuentro tienen repercusión planetaria y, en particular, por si se quisiera rechazar estos eventos por lejanos, la Región del Bío Bío, ya se está negociando los límites que existirán para las emisiones de gases contaminantes que hoy están elevando la temperatura del planeta. Por lógica consecuencia estos límites afectarán la manera de hacer las cosas en diferentes sectores de la economía, para no menciona por el momento los impactos directos sobre la vida cotidiana. 

Es claro que los cambios climáticos modifican las condiciones naturales y económicas, en nuestra zona, impactan a todos los sectores relevantes para la sostenibilidad de la Región. En el área petroquímica, la producción de acero, de madera y papel, además de los costos de la energía, tanto como los abastos de agua y su calidad, o los efectos de la disminución de agua de los ríos sobre la acidificación del mar, entre numerosas otras consecuencias.

El debate se centra en la emisión de gases contaminantes, en Chile, en particular, al no disponer de gas natural, la matriz energética chilena se carbonificó porque los principales emisores de gases de efecto invernadero, que producen un aumento de temperatura, son los combustibles fósiles, la fuente más abundante de energía que tiene el país.

A pesar que, en proporción, Chile es de poca magnitud en cuanto a su participación en este fenómeno- 0,26% de las emisiones globales de CO2- igualmente la propuesta nacional es reducirlas en un 30% para el año 2030.

Pensar que las industrias son las responsables directas y el paradigma de asociar chimeneas humeantes con daño ambiental severo es sólo hasta cierto punto válido, pero cada ciudadano debe tener en consideración que actualmente un muy significativo agente contaminante son las personas, a través del uso de leña y el transporte en base a combustible.

Se desprende el eventual horizonte de impactos para la producción y la vida diaria, el alza de temperatura del planeta podría deberse a un ciclo normal de su funcionamiento, como le ha pasado en el curso de centenares de millones de años, siendo nuestras vidas demasiado cortas como para apreciarlos, aunque haya evidencias de áreas que fueron vergeles y hoy desiertos, sin participación humana. Sin embargo, nunca el hombre había ejercido tanto daño sobre su planeta portador, aunque esta intervención no sea realmente toda la causa, hay que actuar por mínimos que pudieran ser los efectos de estas medidas, ser indiferentes podría resultar fatal.

Basta con pensar en nuestra región con menos agua y sus consecuencias inmediatas, menos energía, menos crecimiento de árboles, menor producción agrícola, mayor condensación de contaminantes en fuentes de agua. No se trata de una visión apocalíptica, sino de una mirada responsable.


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