De vuelta al colegio

Fecha Publicación: 16/8/2015

Aparentemente, todo ha vuelto a la normalidad, los niños han regresado a clases después de haber sido utilizados como moneda de cambio para conseguir propósitos gremiales de los profesores, que por justas que sean sus reclamaciones no han logrado otra forma de expresar su fuerza sino mediante el deterioro de la educación de sus alumnos, cuando perfectamente podrían hacer notar sus disconformidades sin dañarles.

En los plazos acotados para cerrar el semestre, para dar avisos de normalidad, en muchos casos se ha optado por solicitar a los niños trabajos en sus casas, asignar temas , para dar la impresión que los contenidos han sido adecuadamente atendidos y poder mostrar a tiempo los resultados de las evaluaciones.

Es muy dudoso que aunque no se haya recurrido a ese tipo de recursos, las materias no puedan ser adecuadamente tratadas, que no exista la posibilidad que los alumnos internalicen los conocimientos, con un sentimiento de utilidad para la construcción de saberes progresivamente más complejos. El resultado neto, salvo casos excepcionales atribuibles del todo al mismo estudiante o a sus familias, es que la calidad de la educación en este grupo de estudiantes se ha deteriorado, asunto que decididamente no parece estar en las primeras páginas de la carpeta del petitorio.

Algunos profesores, post-paro, se han dolido de la falta de solidaridad de padres y apoderados, o de falta de lealtad por la migración de niños a escuelas donde estos paros no sean el pan de cada día. La verdad es que la sociedad quiere lo mejor para los profesores, en bien de todos los niños y la educación de Chile, pero no a cualquier precio.


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