Romper el vicioso círculo de la violencia

Fecha Publicación: 7/12/2015

Puede ser el calor, o las prisas, o la congestión, puede ser por muchas causas, pero la reacción violenta y descomedida tiene precedentes, siempre una historia de falta de formación, desde enriquecidos ineducados, a prepotentes por convicción, pasando por un alto número de quienes han vivido dentro de esos marcos, para todos ellos, la violencia, es otra de las maneras normales y aceptables de transitar por la sociedad.

También puede ser que todos seamos al mismo tiempo hechores y víctimas, en diversas proporciones, a pesar de que el resultado neto es siempre ingrato y agobiante. No tiene sentido dejar las cosas como están y, peor aún, en proceso de agravamiento.

El círculo vicioso de estas situaciones está representado por la evidencia que los individuos violentos, aquellos que ejercen conductas agresivas hacia otras personas, tienen antecedentes en sus ambientes familiares. Un medio familiar violento, una familia disfuncional que ve con indiferencia y normalidad que en su interior se ejerza maltrato físico o psicológico y otros abusos, no puede generar otra cosa que individuos violentos. Como todo círculo, la única manera de romperlo es cortando su continuidad. 

Todos sabemos que de repente la vida es compleja, que es fácil estar al borde del ataque de nervios, pero, si reflexionamos, es un negocio redondo aunque sea con esfuerzo, sobre todo al principio, convertir nuestros hogares en un sitio de tregua, en un remanso de paz donde cada integrante, con el apoyo de los demás, pueda repararse y robustecerse, más preparado para la búsqueda de sus propias rutas a la felicidad, sin tener que pasar por encima de nadie.


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