Cuidar a las Pymes para potenciar la generación de empleos

Fecha Publicación: 6/12/2015

Es muy aleccionador dar una mirada a la productividad regional, especialmente a sus principales actores, los que se deciden a emprender actividades que, junto con permitirles progresar y alcanzar sus metas, hacen partícipes a muchos otros, generando empleos y contribuyendo al bienestar social y al progreso de la región.

Los números son de por sí elocuentes, hay 106.630 empresas presentes en la Región del Bío Bío, según datos aportados recientemente por el Ministerio de Economía , 92.609 de ellas presentaron el 86,9% del total de las ventas en el año 2014. Según el ministerio, la región representó en 2014 el 10,3% del total de empresas del país, el 4,2% del total de ventas y el 6,6% de la generación de empleo.

Es igual mente importante saber cómo se distribuyen esos emprendimientos, ya que un que un 79,5% del total de empresas de la Región corresponde a microempresas, un 17,6% a pequeñas, un 2,2% a medianas y un 0,7% a grandes, lo cual deja de manifiesto las vulnerabilidades de ese colectivo, a pesar que las ventas han estado señalando trayectorias positivas, en promedio las empresas regionales aumentaron un 5,1% anual entre los años 2005 y 2014, mientras que a nivel nacional éstas aumentaron un 4,5% anual, aunque fueron las grandes empresas, es decir sólo el 0.7%, las que mostraron mejores resultados. 

El impacto directo en la economía regional se expresa a nivel empleo, el indicador más evidente de progreso, buenos empleos de remuneraciones dignas es el escalón primario para la activación de la economía con base sustentable, si bien es cierto las empresas de la región generan más del 6% de los empleos a nivel nacional, ha ocurrido una contracción en esta cifre que llegó a ser cercana al 8%, lo que refleja, según la opinión de un economista del Centro de Estudios de Corbiobío, un fuerte componente de centralización económica nacional, toda vez que esta pérdida de importancia en el empleo regional constituye un rasgo generalizado de la economía del país.

El predomino de pequeñas empresas indica una potencial debilidad, la eventual falta de respaldo para enfrentar exitosamente situaciones coyunturales de cierta duración o conflictos laborales que afecten la producción, único medio de mantener vigente la actividad. Diversas circunstancias, como las señaladas, ayudarían a explicar porque la tasa de mortalidad de las empresas, a los siete años, llega a ser aproximadamente el 60%.

Las declaraciones de las autoridades no difieren demasiado, con enérgicos términos suelen declarar que la pequeña y sobre todo mediana empresa, contribuyen con el mayor porcentaje en cuanto a cantidad de puestos de trabajo, por lo que la estimulación a la creación de empleo, principalmente en este segmento de empresas, debería ser prioridad.

Sin embargo, son también parecidas sus apatías dejando estos emprendimientos, la abrumadora mayoría de las veces, sin respaldo, sin apoyo, librados a sus propias gestiones, a sabiendas que muchos de los emprendedores necesitan asesoría y condiciones especiales para estabilizarse y crecer.

La pequeña y mediana empresa es una indispensable instancia laboral, debería ser parte de la política de Estado robustecerla, buscar los medios de disminuir sus debilidades y dar adecuado respaldo a sus fortalezas, no como un acto generoso, sino como una inversión por el bien del país entero y de paso, como indispensable aporte al progreso regional.


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