La elección de modelos a copiar

Fecha Publicación: 5/12/2015

Lo pillaron copiando, basta saber de ese bochornoso incidente para explicar porque el estudiante en cuestión acaba de ser arrojado del paraíso, la acción, cargada de oscuros significados, pesa sobre el culpable para vergüenza de sus progenitores. Bien puede ser que esta actividad, en tiempos pasados catalogada como digna de graves sanciones, se haya transformado en un signo de emprendimiento, de proactividad, de iniciativa, sólo un tanto fuera de lo permisible, que merece sanción, no tanto por sí mismo, sino por falta de suficiente astucia del ejecutor, lo cual explica haber sido sorprendido, circunstancia esta última, altamente punible, más que el hecho de andar copiando por ahí. 

Desde niños aprendemos, precisamente, a copiar, los niños aprenden de observar a los adultos o a otros niños, reales o a través de imágenes. Esta capacidad para aprender por imitación es fundamental para dominar habilidades sociales básicas, como responder a gestos de afecto o de invitación, o a gestos de advertencia y amenaza, por ejemplo. Como así mismo, para transmitir conocimientos e información. Existe una explicación neurológica para este tipo de comportamiento, la existencia de neuronas especializadas para esta capacidad, llamadas neuronas espejo, que habitan en el cerebro, descubiertas al inicio de este milenio. 

Neuronas o no, lo importante es que se aprende por imitación, buenas o malas cosas. Si eso estuviera claro estaríamos copiando las características de compromiso y responsabilidad para hacer bien las cosas en el primer mundo y no las mil maneras de pasarlo bien haciendo lo menos posible.


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