Espejitos y cuentas de colores

Fecha Publicación: 3/12/2015

La práctica comercial de intercambio de espejitos y cuentas de colores por collares de oro, se establece entre españoles e indios en el novísimo nuevo mundo. Ha sido rotulado como leyenda negra. Un economista comenta que no hubo abuso, ni intención de engañar, y que cada uno de los negociadores obtuvo lo que consideró más valioso; los indios piedrecitas de colores jamás vistas e irresistibles espejos y el español, el metal que con más fuerza justificaba su viaje a estos recónditos lugares.

Lo único discutible en este último planteamiento es la ausencia de intención de engañar, de seguro la hubo, es muy posible que los indios, una vez perdida la inocencia, ya que no fueron sólo los collares la mercadería de cambio, se dieran cuenta que estaban llevando la peor parte.

Sería lamentable que este espejismo, el de la mayor autonomía regional, nos haga ciegos al hecho que la ley que cambia el modo de elegir Consejeros Regionales no tiene aún resultados concretos en cuanto a describir sus atributos. Que las entusiastas declaraciones de este cambio anunciado como histórico no se sostengan si las funciones de los Cores no armonizan con las reformas esperadas para conseguir una más equitativa administración territorial.

Aunque no lo parezca, olvidados por el tráfico denso de las noticias de la capital del reino, los Consejeros regionales siguen allí, a la espera de participar con más peso en el destino de la región. Como ocurrió en los negocios un tanto asimétricos de la conquista, hay que dejar en justo e insignificante valor las cuentas de colores de las promesas para más rato.


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