La crítica selección institucional de los jóvenes

Fecha Publicación: 2/12/2015

Los estudiantes egresados de la Educación Media chilena se encuentran de nuevo en la encrucijada, una nueva generación de jóvenes, inestablemente parados ante uno de los umbrales más decisivos de sus vidas, no parecen dar muestras de perder la fe. Han decidido apostar por la oportunidad de educarse como una de las maneras más confiables de movilidad social, con el convencimiento de sus propios méritos o en el buen resultado de sus mejores esfuerzos.

La cifra récord de 289.444 personas inscritas para rendir la Prueba de Selección Universitaria, la más alta en la historia desde su inicio, puede tener las más diversas interpretaciones, pero una convocatoria así de numerosa no puede significar algo demasiado diferente a la credibilidad de este proceso como un procedimiento legítimo. De lo contrario, si ese convencimiento fuera faltante, habría, como ocurre en actos electorales, alejamiento y falta de participación.

Hay que considerar que la PSU se rinde este año en un ambiente con dudas irresueltas en el tema de la gratuidad. Desde el Ministerio de Educación se realizan declaraciones que pretenden responder a las incertidumbres, pero la verdad es que todo ese espinoso asunto sigue en el área opaca de cosas por resolver, cuando a estas alturas debiera estar cerrada, ya que los acontecimientos, al menos para los estudiantes, se desencadenarán con inflexible velocidad.

Los resultados de la PSU se darán a conocer el 27 de diciembre. "Previo a ese día, probablemente la semana del 23, ya el Ministerio va a estar entregando algunos resultados preliminares sobre el proceso de la gratuidad", se ha informado, igualmente en el terreno de los supuestos, que para entonces la cartera debiera confirmar las instituciones que contarán con gratuidad para 2016, debido a que aún quedan pendientes las instituciones privadas que adscribirán al beneficio, como asimismo, los estudiantes que podrían ser beneficiados.

Guste o no, así están las cosas, los dados han sido lanzados. Sin embargo, hay otro asunto pendiente, que sí tiene un grado relativamente mayor de control por parte de los candidatos a la educación superior: el aseguramiento de la calidad, el marco legal del país que permite discriminar positivamente entre las instituciones formadoras y las carreras que estas ofrecen a los estudiantes.

En tiempos de intensas demandas sociales respecto a la educación superior, el tema del aseguramiento de la calidad es de la primera importancia. En ese contexto es perfectamente consecuente la promulgación, en octubre de 2006 la ley 20.129 establece un Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior.

Los nuevos candidatos a la educación superior del país y sus familias han de estar enterados de los propósitos del sistema, absolutamente relevantes al momento de elegir dónde y qué estudiar. Se dispone de información sobre las instituciones y muy particularmente sobre su condición o no de acreditación, que en términos generales consiste en el proceso de verificación de la calidad de las carreras o programas ofrecidos por las instituciones autónomas de educación superior, en función de sus propósitos declarados y de los criterios establecidos por las respectivas comunidades académicas y profesionales.

Puede que la mayoría ya esté en el proceso de examinar las opciones, pero aún es necesario enfatizar este escrutinio, ya que es posible confundirse con las expertas y sugestivas promesas de la publicidad engañosa.


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