Mirar debajo del alquitrán

Fecha Publicación: 2/12/2015

Es perfectamente posible que un modo perverso de madurar políticamente sea adquirir destrezas en elaborar medias verdades, hacer declaraciones sibilinas, que puedan interpretarse del modo más conveniente en el momento preciso, un tipo especial de respuesta que sirva, no importa cuál sea la pregunta. También puede ser que los tiempos de esas argucias y trucos del oficio estén dejando de ser útiles, porque lo son en la medida que mantengan su potencial de ocultamiento, que sean interpretables sólo por los iniciados.

La utilidad de esas técnicas empieza a desaparecer cuando el modo hermético de actuar sea detectable por un número creciente de neófitos. La manera más efectiva de develar misterios es evitar que sigan siendo misteriosos, poner los arcanos a la vista de medio mundo, exponer los ritos iniciáticos a la luz pública, sacar de las criptas los mensajes herméticos, proceso en el cual las redes sociales parecen ser aceptablemente efectivas. 

La calificación insatisfactoria de nuestros políticos en cuanto a la opinión que de ellos tienen los ciudadanos no parece haberles afectado. Puede ser que la proverbial resistencia a las críticas, a la alusión a una particularmente resistente estructura epitelial, les haga sentirse invulnerables. Pero es preciso insistir que a pesar de que obtengan sufragios suficientes como para resultar elegidos (o reelegidos), no quiere decir necesariamente que los votantes estén satisfechos, ya que en realidad muchas veces no tienen otra opción. 

Las consecuencias serán más claras cuando esas opciones existan. Y es un hecho que van a existir.

PROCOPIO


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