Oportunidades al sur del Bío Bío

Fecha Publicación: 27/11/2015

Los grandes cambios en la geografía urbana rara vez alcanzan a apreciarse durante el ejercicio de un cargo público designado o de elección popular. Normalmente se tornan evidentes en un decenio o más, plazo que pocas autoridades llegan a enterar.

De allí que muchas veces pasen desapercibidas las tendencias de desarrollo local, provincial y regional y, en consecuencia, se dificulte la mirada de estadista necesaria para conciliar la proyección territorial con un plan de atracción de inversiones exitoso.

En ese contexto, el caso de Coronel es paradigmático. Ha cargado por años, sino décadas, con el estigma de ser una comuna rezagada: aún con resabios de la crisis del carbón, altos indicadores de pobreza y desempleo, escaso valor patrimonial, imagen de ciudad dormitorio, tránsito y satélite de Concepción y Lota.

Sin embargo, mientras esa percepción se ha incrustado y mantenido en el tiempo a nivel regional, y sobre todo nacional, en los últimos 15 años la urbe ha experimentado un auge en diversos ámbitos: industrial, logístico, habitacional y ahora de servicios.

La localidad que en 1992 casi llegaba a los 80 mil habitantes hoy supera los 120 mil, registrando en ese periodo la tasa de crecimiento demográfico más alto de su historia. Además ostenta casi la mitad del total de hectáreas construidas en la provincia de Concepción desde 2010 y bien puede estimarse la edificación de cerca de 10 mil nuevas viviendas en los próximos diez años.

Con tres puertos, uno de los polos nacionales de pesca industrial y artesanal, además del parque fabril más grande de la Región del Bío Bío, basta observar un mapa satelital para constatar que la comuna ha cambiado su fisonomía de manera radical, expandiéndose hacia el norte con la Ruta 160 como columna vertebral.

Es cierto que la presencia de un gran cordón industrial ha sido motivo de conflicto y que la variable ambiental es uno de los puntales de la cobertura mediática que desde afuera hace zoom sobre la comuna. No obstante, en la cotidianeidad es posible apreciar a una ciudad pujante que no por casualidad ha conseguido que la autoridad extienda el recorrido del Biotrén a más de 30 kilómetros de Concepción.

El que hoy cuente con el primer mall de la provincia al sur del Bío Bío es una prueba más de la creciente demanda de bienes y servicios de su población, como también de las cerca de 200 mil personas que viven de Lota a Cañete y que con una flamante doble vía esperan no tener que llegar hasta la capital penquista para satisfacer sus requerimientos de consumo y entretención.

El corredor de transporte público avanza a pasos agigantados en la conexión de Lagunillas con el centro de la ciudad. Con ello queda claro que Coronel tiene las condiciones necesarias para sumar a su histórico rol extractivo y fabril la vocación de plataforma intermodal, que tanto se requiere para ayudar a acortar la brecha de conectividad que distancia a Arauco del resto de la Región.

Es importante que a todo nivel las autoridades visualicen las oportunidades que se generan a partir de esta coyuntura. Las obras de adelanto que han favorecido este desarrollo zonal van en el sentido correcto, por lo que ad portas de dos años eleccionarios resulta necesario advertir al mundo político que no pierda de vista la mirada de largo plazo.

El caso de Coronel es paradigmático. Ha cargado por años, sino décadas, con el estigma de ser una comuna rezagada: aún con resabios de la crisis del carbón, altos indicadores de pobreza y desempleo, escaso valor patrimonial, imagen de ciudad dormitorio, tránsito y satélite de Concepción y Lota.


 


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