El retorcido camino de la violencia

Fecha Publicación: 21/11/2015

Ya era hora, le han quitado al hombre una abusiva posibilidad, la de experimentar con sus hermanos menores, con los más indefensos, los más parecidos, tanto, que encerrados en jaulas suelen ser los favoritos del público de los zoológicos que reconoce en ellos semejanzas elementales y muchas de las propias desvergüenzas.

Hace pocos días el gobierno de los EE. UU. ha decidido no financiar las investigaciones que empleen chimpancés y los propios proyectos gubernamentales que los tenían para esos propósitos serán suspendidos y medio centenar de monos serán enviados a un santuario natural. 

Era una historia que se veía venir, ya que el todopoderoso Instituto Nacional de Salud (NIH) había anunciado, hace dos años, que detendría la mayoría de las investigaciones biomédicas que usan chimpancés, que son los animales más próximos al ser humano, con el que comparten en 98% de los genes. 

Así que los científicos tendrán que buscar otros medios para hacerse famosos, no a costa de los animales, una excelente noticia para quienes piensan que en este mundo tenemos que respetarnos los unos a los otros, en parecida dirección son necesarias otras medidas drásticas para terminar con los abusos de esqueléticos y rudimentarios caballos de tiro, o de bueyes famélicos.

Para el que ejerce la crueldad, la brutalidad, la indiferencia por el sufrimiento de los animales, es un ejercicio nefasto de indiferencia al dolor ajeno, por el momento sobre otras especies menos dominante, un ejercicio que favorece demasiado el mismo tipo de trato a sus congéneres. La violencia hay que mirarla de cerca y bloquear las rutas por las cuales transita para atacar a los débiles o a los inadvertidos. 


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